El enigma de los objetos voladores no identificados, conocidos ahora en círculos oficiales como Fenómenos Anómalos No Identificados, se mantiene en la agenda de seguridad y la curiosidad personal de los inquilinos de la Casa Blanca durante décadas.
Desde encuentros cercanos en campos rurales hasta auditorías internas en los archivos de Roswell, la búsqueda de respuestas sobre los ovnis une a figuras de ideologías opuestas bajo una misma interrogante: ¿Existe presencia no humana en el espacio aéreo terrestre?
La búsqueda de ovnis de Obama y Clinton
Barack Obama abordó el tema con una mezcla de seriedad y pragmatismo. Tras su investidura, el mandatario demócrata solicitó una revisión de los activos clasificados para confirmar o descartar las teorías de conspiración más populares.
“Cuando llegué a la oficina, pregunté: ¿hay algún laboratorio en algún lugar donde guardemos los especímenes alienígenas y una nave espacial? Investigaron un poco y la respuesta fue que no”, sostuvo.
A pesar de la negativa burocrática, Obama reconoció la existencia de material que desafía las leyes de la física conocidas.
Los informes describen objetos que vuelan entre naves militares a corta distancia, con capacidades de rotación estática y aceleraciones extremas que culminan en paradas instantáneas.
“Lo que es cierto es que hay imágenes y registros de objetos en el cielo que no sabemos exactamente qué son. No podemos explicar cómo se movieron, su trayectoria”, dijo.

En la misma línea, Bill Clinton reveló en 2014 que ordenó una revisión exhaustiva de los documentos relacionados con el caso Roswell sin obtener resultados positivos.
Sin embargo, su escepticismo institucional no cerró la puerta a la posibilidad estadística de un contacto. Incluso Hillary Clinton, durante su campaña de 2016, prometió una desclasificación masiva bajo una condición específica:
“Si hay algo allí, a menos que sea una amenaza para la seguridad nacional, creo que deberíamos compartirlo con el público”, señaló.
El encuentro cercano de Jimmy Carter
A diferencia de sus sucesores, quienes basaron su conocimiento en informes de inteligencia, Jimmy Carter pertenece a la categoría de testigos directos. En 1969, antes de ocupar la presidencia, Carter presenció en Leary, Georgia, lo que describió como el evento más inusual de su vida.
El objeto, del tamaño aparente de la luna, presentaba una luminosidad cambiante y un comportamiento errático sobre el horizonte.
“Una especie de luz verde apareció en el cielo del oeste. Esto fue justo después de la puesta del sol. Se hizo cada vez más brillante. Y luego finalmente desapareció. No tenía ninguna sustancia sólida, era solo una luz de aspecto muy peculiar”, explicó.
Carter oficializó su reporte en 1973 y utilizó este suceso como bandera de transparencia durante su campaña electoral. Pese a su promesa de abrir los archivos gubernamentales sobre ovnis, su cuatrienio terminó sin revelaciones sustanciales, lo que sugiere que la información permanece bajo estratos de clasificación inaccesibles incluso para el Jefe del Ejecutivo.
El desinterés de la era Trump y la vigencia del misterio
Aunque el fenómeno de los “tic tacs” —objetos con forma oblonga captados por radares militares frente a California— cobró relevancia mediática durante su mandato, Donald Trump mostró una postura ambivalente. Si bien reconoció los informes en diálogos informales, no impulsó una agenda de investigación como la de sus predecesores.
RB
