Tomar una pastilla para el dolor de cabeza, otra para dormir mejor o un antibiótico ante los primeros síntomas de gripe se ha vuelto una práctica común en México. Lo que antes era una medida ocasional, hoy forma parte de la rutina de millones de personas que, sin darse cuenta, pueden estar consumiendo más medicamentos de los que su cuerpo necesita.
Este fenómeno tiene nombre: polifarmacia. De acuerdo con Eufemia Basilio Morales, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, se refiere al uso simultáneo de más de cinco medicamentos por una misma persona. Aunque en algunos casos es necesario, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas, su uso sin supervisión médica puede representar un riesgo importante para la salud.

No solo adultos mayores consumen varios medicamentos
Si bien los adultos mayores son el grupo más asociado a la polifarmacia debido a padecimientos como diabetes o hipertensión, no son los únicos. Entre los jóvenes también se ha incrementado el consumo de medicamentos, particularmente por problemas de salud mental como ansiedad, depresión o trastornos del sueño.
A esto se suma el uso frecuente de analgésicos y antibióticos para tratar malestares comunes. La facilidad de acceso a farmacias y la costumbre de automedicarse han contribuido a que muchas personas recurran a estos productos sin una valoración médica previa.
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Automedicarse, el riesgo silencioso
El problema no es solo cuántos medicamentos se consumen, sino cómo se consumen. La automedicación puede ocultar síntomas, retrasar diagnósticos o incluso agravar enfermedades.
Muchas personas optan por “quitarse el malestar” en lugar de atender el origen del problema. Esto puede derivar en padecimientos que se vuelven crónicos o en complicaciones que pudieron evitarse con atención oportuna.
Cuando el sistema no alcanza
Otro factor clave detrás del aumento en el consumo de medicamentos es el acceso limitado a servicios de salud. Aunque una gran parte de la población cuenta con seguridad social, las largas esperas para consultas y el desabasto de medicamentos obligan a muchos a buscar alternativas por su cuenta.
En este contexto, la compra directa en farmacias o la consulta en servicios privados se convierte en la única opción, lo que incrementa el gasto familiar. En algunos casos, los hogares pueden destinar hasta 60% de su ingreso a medicamentos.
Mujeres, entre el descuido y la sobrecarga
Las mujeres también enfrentan una situación particular. Entre el trabajo, el hogar y otras responsabilidades, muchas veces postergan su atención médica. Esto no solo afecta su salud, sino que también favorece la automedicación como una solución rápida ante síntomas persistentes.
Además, factores hormonales, de salud reproductiva y emocional aumentan la probabilidad de consumo de medicamentos a lo largo de su vida.
La prevención, la gran ausente
Especialistas coinciden en que la solución no está en consumir más medicamentos, sino en prevenir. Contar con revisiones médicas periódicas, mantener hábitos saludables y evitar la automedicación son pasos clave para reducir riesgos.
Acciones simples como vacunarse, monitorear el estado de salud o atender síntomas a tiempo pueden marcar la diferencia entre un tratamiento controlado y un problema mayor.
Un problema más grande de lo que parece
La polifarmacia no es solo una cuestión individual. Está ligada al envejecimiento de la población, a la salud mental, a las condiciones laborales y a las fallas estructurales del sistema de salud.
En un país donde medicarse se ha vuelto parte de la vida diaria, el reto no es solo reducir el consumo de fármacos, sino cambiar la forma en que las personas entienden y cuidan su salud.

