La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aterrizará este domingo en territorio mexicano para dar inicio a una intensa gira institucional de diez días. El viaje se produce en un contexto de máxima fricción política, marcado por las declaraciones de la mandataria madrileña, quien ha llegado a calificar a México como un “narcoestado” bajo la dirección de Claudia Sheinbaum, a quien sitúa en la “ultraizquierda”.
Esta retórica, que analistas comparan con el estilo comunicativo de Donald Trump, ha generado un clima de hostilidad frente a una Sheinbaum que ha respondido con indiferencia ante lo que considera provocaciones directas.
Una agenda económica y un polémico tributo histórico
El equipo de Ayuso en la Puerta del Sol ha diseñado un itinerario que abarca cuatro ciudades y encuentros estratégicos con las cúpulas empresariales de multinacionales como la cementera Cemex y el gigante de franquicias Alsea. No obstante, el evento que mayor carga política supone es su asistencia a un acto en honor a Hernán Cortés en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Este gesto refuerza la postura de Ayuso frente a la denominada “leyenda negra” española. La presidenta defiende la misión imperial de hace 500 años, en la que señala la creación de universidades y leyes protectoras para los indígenas. Incluso mantiene el uso de la grafía “Méjico”, a pesar de que en el país azteca existe un consenso absoluto sobre el uso de la “X” por su raíz náhuatl, recomendación que también avala la RAE.
El conflicto por el perdón histórico y la diplomacia de Sánchez
El viaje de la líder madrileña choca frontalmente con la exigencia de perdón histórico que impulsó el expresidente Andrés Manuel López Obrador y que Sheinbaum mantiene vigente. Desde 2019, el Gobierno mexicano solicita un reconocimiento de las atrocidades cometidas durante la conquista iniciada en 1519. Ante el silencio de Madrid a estas peticiones, Ayuso se ha mostrado tajante: España no debe pedir perdón bajo ninguna circunstancia.
En contraste, el Gobierno de Pedro Sánchez ha intentado suavizar las formas. Recientemente, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se reunió con Sheinbaum para invitarla formalmente a la Cumbre Iberoamericana en Madrid el próximo noviembre. Por su parte, el Rey Felipe VI también ha mostrado señales de acercamiento al reconocer que se cometieron “muchos abusos” durante la época colonial. A pesar de que la presidenta mexicana no invitó al monarca a su toma de posesión, sí lo ha invitado al Mundial de Fútbol de 2026, donde España jugará en Guadalajara.

Itinerario y críticas de la oposición
La agenda de Ayuso, que se extenderá del 3 al 12 de mayo, incluye visitas a Ciudad de México, Monterrey —donde conocerá el Tecnológico de Monterrey— y la Riviera Maya para los Premios Platino. Respecto a sus objetivos, la presidenta declaró que “este viaje va a servir para seguir ahondando en las relaciones que la Comunidad de Madrid ha establecido con distintas ciudades y estados de México. Vamos a visitar algunas empresas, grupos empresariales que están realizando grandes inversiones en Madrid y que tienen contratadas a miles de personas”.
Desde el PSOE de Madrid, el equipo de Óscar López ha criticado duramente el desplazamiento. Los socialistas lamentan que el viaje coincida con la ausencia de la presidenta en la Asamblea de Madrid y han pedido que, al menos, “deje de insultar a los mexicanos” durante su estancia en el país. Esta gira representa el tercer viaje internacional de Ayuso en lo que va de 2026, tras visitar Nueva York y Bruselas.
