El presidente Donald Trump realizará una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo, invitado por Xi Jinping. El encuentro busca consolidar la tregua comercial de Busan y abordar crisis globales como la guerra en Irán, la rivalidad tecnológica y la situación de Taiwán.
Confirmación oficial del encuentro
La Cancillería china ratificó este lunes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajará al gigante asiático para una cumbre bilateral de alto nivel. El anuncio ocurre apenas 48 horas antes de la fecha prevista, siguiendo el protocolo habitual de Pekín de confirmar eventos de esta magnitud con poca antelación, a pesar de que la Casa Blanca ya había adelantado los preparativos.
Esta histórica visita de Estado representa el primer viaje de un mandatario estadounidense a suelo chino desde 2017, cuando el propio Trump visitó el país en su primer mandato. El encuentro se da en un clima de “estabilidad frágil”, tras un periodo de guerra comercial que, en sus momentos más álgidos, alcanzó niveles comparables a un embargo de facto entre las dos potencias.


El preámbulo: Negociaciones en Seúl
Como paso previo a la cumbre, este miércoles se llevará a cabo una reunión clave en Seúl, Corea del Sur. El viceprimer ministro chino, He Lifeng, y el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, buscarán limar asperezas técnicas. Este diálogo es fundamental para preparar el terreno sobre el que Trump y Xi intentarán edificar una relación económica menos volátil.
Una invitación que ya había sido programada
Originalmente, el viaje de Donald Trump estaba programado para finales de marzo; sin embargo, el conflicto bélico entre Washington-Israel contra Irán obligó a posponer la cita. Ahora, la situación en el Golfo Pérsico se ha convertido en una prioridad compartida, aunque bajo ópticas distintas.
Pekín, principal socio comercial de Teherán, depende críticamente de la energía proveniente de dicha región. El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió que si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, este tema será el eje central de las conversaciones. Por su parte, Trump ha calificado la actitud de Xi Jinping como “muy amable” respecto al conflicto, sugiriendo un posible espacio de cooperación para estabilizar los mercados energéticos.

Negociación económica entre EU y China
A pesar de los conflictos bélicos, el comercio bilateral y la soberanía tecnológica siguen siendo el corazón de la relación. La cumbre busca dar continuidad a la “tregua de Busan” pactada en octubre, la cual permitió reactivar la compra de productos agrícolas estadounidenses y suavizar las restricciones chinas sobre las tierras raras.
Puntos críticos de la negociación económica:
- Déficit comercial: Washington busca reducir la brecha histórica en el intercambio de bienes.
- Tierras raras: El suministro de estos minerales es crítico para la industria tecnológica de EE. UU.
- Junta de Comercio: Se estudia la creación de un organismo binacional para gestionar las disputas de forma institucional.
- Guerra de semiconductores: El control de exportación de chips para Inteligencia Artificial (IA) por parte de EE. UU. y la búsqueda china de autosuficiencia tecnológica.
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