El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, desató una intensa controversia en el ámbito futbolístico global tras plantear la privatización parcial de la Copa del Mundo.
La iniciativa busca transferir la comercialización del certamen a una entidad denominada FIFA Forward Enterprise, vendiendo el 30 % de sus acciones a un grupo selecto de inversores internacionales, a cambio, el dirigente prometió un incremento inédito en los recursos económicos que reciben sus asociados.
La imposición mercantil
En una misiva enviada a las 221 entidades afiliadas, Infantino detalló los beneficios monetarios de su propuesta. Según el planteamiento, cada país podría percibir hasta 40 millones de dólares en el ciclo inmediato si respalda el proyecto antes de mediados de septiembre, y en un periodo de 12 años, la cifra escalaría a 86 millones por organismo, lo que representa un contraste drástico frente a los tres millones garantizados en administraciones previas.

Para concretar el traspaso accionario, la FIFA tendría que modificar su estructura jurídica de entidad sin fines de lucro radicada en Suiza, lo cual alteraría su estatus neutral y las prerrogativas fiscales que han caracterizado al máximo organismo del balompié internacional durante décadas, cediendo parte del control comercial a capitales privados.
Reacciones en contra y boicot a la vista
El anuncio provocó una rápida y contundente reacción en el continente europeo. La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés) convocó a sus 55 miembros a una asamblea de emergencia para coordinar una postura común, considerando incluso la posibilidad de boicotear el Mundial de 2030. Autoridades gubernamentales de Francia y el Reino Unido, fueron más allá, argumentando que el torneo no debe tratarse como una mercancía especulativa.
La imposición de un ultimátum intensificó la oposición dentro del continente europeo. La UEFA convocó a una reunión de emergencia con sus 55 asociaciones para evaluar acciones conjuntas, incluyendo la posibilidad de boicotear el Mundial de 2030. Dirigentes del fútbol español y de ligas locales denunciaron que el reparto masivo de dinero constituye una estrategia comercial enfocada en la reelección de Infantino en 2027, más que en un desarrollo equitativo.
Asimismo, representantes gubernamentales del Reino Unido y Francia criticaron severamente que el torneo más importante del balompié sea visto como una mercancía. Figuras políticas europeas enfatizaron la necesidad de actuar con firmeza ante una reforma elaborada sin transparencia ni consenso previo.

Cambio geopolítico e inversores cercanos a Trump
El choque institucional trasciende el ámbito deportivo y suma repercusiones geopolíticas, por el involucramiento de intermediarios cercanos a sectores políticos agregan presión a la contienda financiera, ya que la propuesta es respaldada por la firma de inversión Thrive Capital de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, hija de Donald Trump, quien estableció un fuerte y llamativo vínculo con Infantino, tras la organización del Mundial 2026.
Cabe decir que inicialmente, FIFA Forward Enterprise estaría valorada en 20 mil millones de dólares. Exdirigentes del organismo señalaron que comercializar la Copa del Mundo pone en riesgo la esencia del deporte, dejando la votación de septiembre como un hito crucial para el futuro futbolístico.

