El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció oficialmente la prórroga del cese al fuego con Irán. Esta medida, que estaba programada para expirar durante la jornada del miércoles, se mantendrá vigente mientras se espera que Teherán presente una propuesta formal que permita avanzar en las negociaciones.
A través de su plataforma digital, Truth Social, el mandatario estadounidense subrayó que la extensión durará hasta que se logre un resultado concreto en las mesas de diálogo, subrayando la importancia de agotar las vías diplomáticas antes de retomar acciones militares.

El rol de Pakistán y la división interna en Teherán
La decisión de Washington no fue unilateral; respondió a una petición directa del Gobierno de Pakistán, nación que ha asumido el rol de mediador principal en este conflicto. Trump explicó que el liderazgo pakistaní solicitó frenar cualquier ofensiva bélica para permitir que los representantes iraníes alcancen un consenso interno. La Casa Blanca ha insistido en que el gobierno de la República Islámica se encuentra profundamente fragmentado, lo que ha dificultado la presentación de una postura unificada que permita destrabar las conversaciones que iniciaron a principios de abril.
A pesar de esta apertura al diálogo, la presión de Estados Unidos no ha disminuido. El presidente confirmó que el bloqueo naval contra las embarcaciones iraníes seguirá operando con rigor. Esta medida restrictiva fue implementada tras el estancamiento de la primera ronda de negociaciones celebrada los días 11 y 12 de abril, y funciona como un mecanismo de coerción económica mientras se define el futuro del pacto. La Casa Blanca busca que Irán entienda que la oportunidad de fortalecer su posición internacional depende exclusivamente de su voluntad para alcanzar un acuerdo sólido.
Diplomacia en pausa y advertencias sobre el uso de la fuerza
La tensión sigue siendo palpable, especialmente tras la cancelación del viaje del vicepresidente JD Vance a Islamabad. Aunque Vance tenía previsto encabezar una segunda ronda de negociaciones este martes, la visita fue suspendida ante la falta de una confirmación oficial por parte de Teherán sobre su asistencia. Esta incertidumbre motivó una reunión de emergencia en la Casa Blanca, donde Trump consultó a su gabinete de Seguridad Nacional, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth, además de asesores como su yerno Jared Kushner y Steve Witkoff.

El tono de la administración sigue siendo dual. Mientras se concede tiempo para la diplomacia, Trump ha sido enfático en que la paciencia de Estados Unidos tiene límites. En declaraciones recientes, el mandatario admitió que su intención original no era prolongar la tregua debido a la urgencia del calendario internacional, advirtiendo que, de fracasar el diálogo, se retomarían las incursiones aéreas. Por su parte, la respuesta de Irán, liderada por el presidente del Parlamento Mohamad Baqer Qalibaf, ha sido tajante: la República Islámica rechaza cualquier negociación que se pretenda realizar bajo el peso de amenazas directas o ultimátums militares.
