Ojo rojo, picor incesante y lagrimeo constante. Con la llegada de la primavera en este abril de 2026, el aumento de reacciones alérgicas como el polvo ha disparado los casos de molestias oculares. Sin embargo, lo que muchos consideran una “simple alergia” puede esconder complicaciones severas, especialmente para los usuarios de lentes de contacto.
En el marco del Día Mundial de los Lentes de Contacto que se celebra cada 15 de abril —en honor al nacimiento de Leonardo da Vinci, quien ideó el concepto de las lentes en 1508—, la comunidad oftalmológica hace un llamado a la responsabilidad. Los lentes no son solo un accesorio de conveniencia, sino dispositivos sanitarios que interactúan directamente con la fisiología del ojo.
El equilibrio delicado de la córnea y el uso de lentes de contacto
El ojo humano depende de un equilibrio extremadamente frágil. Lacórnea es uno de los pocos tejidos del cuerpo que no recibe oxígeno a través de la sangre, sino directamente del aire y de la lágrima. Al colocar una lentes de contacto creamos una barrera física que altera este intercambio gaseoso.
Expertos de clínicas líderes como Miranza subrayan que, aunque los materiales modernos son altamente transpirables, el abuso es peligroso. El uso debe limitarse a un máximo de 8 a 12 horas diarias. Superar este tiempo priva a la córnea de oxígeno, lo que puede derivar en:
- Edema corneal: Hinchazón por falta de hidratación y oxígeno.
- Neovascularización: Crecimiento de vasos sanguíneos anómalos que intentan llevar oxígeno a la zona.
- Fatiga visual severa.

¡Cuidado! Llegan las conjuntivitis primaverales
El Dr. José Alberto Muiños, director médico en Miranza Clínica Muiños, advierte que detrás de un “ojo rojo” pueden existir distintos tipos de patologías que requieren tratamientos opuestos.
Tipos de conjuntivitis comunes en esta temporada:
- Conjuntivitis Alérgica: Provocada por pólenes, ácaros o pelo de animales.
- Conjuntivitis Papilar: Una reacción específica del organismo al material de la propia lentes de contacto. “Suele aparecer tras meses de uso y puede amenazar la visión si no se trata a tiempo”, explica el Dr. Muiños.
- Conjuntivitis Irritativa: Asociada al cloro de piscinas, maquillaje o contaminación.
- Conjuntivitis Infecciosa: Causada por virus o bacterias, identificable por secreciones blanquecinas o amarillentas.
El Dr. Muiños es enfático: no debemos automedicarnos. Muchos colirios tienen una vida útil muy breve tras su apertura y guardarlos en la nevera para reutilizarlos meses después es un error grave que puede potenciar una infección.

¿Cuál es el enemigo mortal de las lentes de contacto?
Uno de los errores más comunes y peligrosos es el uso de agua (del grifo, embotellada o destilada) para limpiar las lentillas o sus estuches. El agua contiene microorganismos como la Acanthamoeba, que puede causar infecciones devastadoras y úlceras corneales.
Para una higiene rigurosa, se recomienda:
- Lavado de manos: Siempre con jabón neutro y secado con toallas que no suelten pelusa.
- Soluciones específicas: Utilizar únicamente líquidos desinfectantes frescos.
- Mantenimiento del estuche: Debe vaciarse, aclararse con solución nueva y dejarse secar al aire cada día. Se aconseja renovar el estuche mensualmente.

La revolución de los lentes
Para quienes presentan intolerancia a las llentes de contacto ojo seco severo o graduaciones muy altas, la oftalmología moderna ofrece las lentes intraoculares fáquicas (ICL). A diferencia del láser, esta “lente de contacto permanente” se implanta detrás del iris sin alterar el tejido corneal, lo que la hace una opción reversible y segura para córneas finas.
Consejos para prevenir complicaciones
- Regla 20-20-20: Para combatir el síndrome visual informático, descanse cada 20 minutos mirando a 6 metros durante 20 segundos.
- Gafas de sol homologadas: Protegen la retina del daño oxidativo durante todo el año.
- Lentes diarias: Siempre que sea posible, el Dr. Muiños recomienda optar por lentes de contacto de un solo uso para minimizar el riesgo de alergias por acumulación de depósitos.
La detección temprana de síntomas como visión borrosa o dolor es crucial. La salud ocular no debe gestionarse de forma autónoma; una revisión anual con un profesional es la mejor garantía para mantener nuestra ventana al mundo nítida y saludable.

