Bajo un intenso calor de Ciudad Universitaria, de la Ciudad de México, la expectativa por un encuentro de therians se disolvió ante la mirada de cientos de espectadores.
Estudiantes, fotógrafos y curiosos aguardaban la aparición de máscaras de felinos, colas, orejas y accesorios que distinguen a esta comunidad, pero, la convocatoria solo obtuvo una respuesta presencial: Jesús, un joven de 25 años quien dijo haber asumido esta nueva identidad hace apenas dos semanas.
Mientras la multitud observaba. Jesús se convirtió en el único foco de atención. Para él, esta transición no derivó de marcos teóricos o estudios académicos, sino de un proceso emocional vinculado a la pérdida de una mascota.

Jesús, el único therian en CU
De acuerdo a lo que mencionó a medios de comunicación, la identidad de Jesús como un French poodle blanco nació de una experiencia personal de carencia y separación.
La elección de este animal en particular se vincula estrechamente con un perro de su infancia que su familia decidió regalar ante la falta de recursos económicos para su manutención.
“Yo tenía uno chiquito. No tenía dinero para cuidarlo. Mi familia lo regaló. No estuve de acuerdo y por eso decidí ser Therian”, contó.
Lectura recomendada:Nombran al pan dulce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX
A diferencia de la comunidad furry, donde el uso de disfraces o fursuits se asocia al arte antropomórfico y el entretenimiento, los therians describen una conexión intrínseca que puede ser espiritual, psicológica o neurológica.
Para Jesús, esta vivencia ocupa actualmente dos horas de su jornada diaria; durante ese tiempo, manifiesta preferencias asociadas a su identidad canina, como el gusto por los paseos y las caricias, mientras que el resto del día mantiene un comportamiento humano convencional.
Therian, espacios seguros y la inhibición ante el escrutinio público
La ausencia de más integrantes de la comunidad en la UNAM fue atribuida por los organizadores a la presión del entorno. Levy, uno de los encargados de la gestión del evento, explicó a los medios presentes que la gran cantidad de personas ajenas al movimiento generó un efecto de inhibición entre los posibles asistentes.
El organizador aclaró que, aunque no se identifica como parte del grupo, su objetivo es fomentar “lugares seguros para ellos”.

¿Qué son los therians?
El fenómeno de los therians implica a menudo la experimentación de “cambios” o shifts, momentos en los que los instintos y percepciones se alinean con los de un animal no humano.
Dicha condición, que no es vista por sus integrantes como un pasatiempo, enfrenta retos de aceptación social.
Ante las miradas de extrañeza en el campus, Jesús mantuvo una postura de defensa hacia quienes comparten su visión.
“No hagan caso a comentarios malos. Mejor a los buenos”, expresó.
El evento concluyó con más curioso que participaciones activas, dejando en evidencia la brecha entre la curiosidad de las redes sociales y la disposición de los therians a manifestarse en espacios públicos.
RB

