La Ciudad de México enfrenta un complejo panorama inmobiliario debido a una drástica disminución en la oferta de vivienda nueva, dicha parálisis responde principalmente a los prolongados tiempos de espera institucionales, ya que obtener licencias de construcción para desarrollos de gran escala puede demorar entre dos y tres años.
Tal situación ha generado que el inventario disponible de edificaciones haya descendido a 18 mil 800 unidades, una cifra críticamente baja que rompe el umbral de los 24 meses de disponibilidad considerado saludable para el sector, indicó Head of Accumin Intelligence México, en un reporte del mercado inmobiliario.
Como consecuencia directa de este freno en la obra nueva, la presión sobre el mercado inmobiliario se ha intensificado de forma alarmante. Al no existir opciones de compra accesibles ni suficientes inmuebles disponibles, miles de habitantes se ven obligados a competir por espacios de arrendamiento, lo que ha provocado incrementos en los precios de las rentas de hasta un 20% en diversas regiones de la capital.
Alcaldía Cuauhtémoc lidera la demanda y gentrificación
Este desbalance entre la oferta y la demanda actúa como un catalizador directo de la gentrificación en la CDMX. Zonas céntricas y con alta conectividad urbana, especialmente corredores emblemáticos como Reforma, la Roma y la Condesa, concentran el mayor interés de los consumidores. De hecho, la alcaldía Cuauhtémoc se posicionó como el mercado líder en ventas de unidades nuevas con más de 930 operaciones registradas.

FOTO: CAMILA AYALA BENABIB / CUARTOSCURO.COM
El perfil de los compradores ha evolucionado hacia la búsqueda de proyectos con alta plusvalía, seguridad y servicios consolidados, desplazando la prioridad del precio bajo. El atractivo de estos barrios fomenta tanto el arrendamiento tradicional a largo plazo como las plataformas de hospedaje de corta estancia. Sin embargo, esta dinámica acelera la gentrificación, encareciendo el costo de vida general y desplazando de forma paulatina a la población local originaria, que ya no puede costear las tarifas del mercado actual.
El sector residencial ante la falta de opciones accesibles
Actualmente, el valor promedio del metro cuadrado en la capital alcanza los 78 mil 400 pesos. Frente a este encarecimiento, el segmento residencial -con propiedades que oscilan entre los 3 y 6 millones de pesos– concentra el 53% de las transacciones de unidades nuevas.
Para sortear las trabas burocráticas y agilizar los tiempos de salida, los desarrolladores inmobiliarios están optando por proyectos de menor tamaño, inferiores a los 10 mil metros cuadrados. No obstante, estos esfuerzos resultan insuficientes para frenar una crisis de vivienda que sigue elevando las rentas y transformando de manera irreversible el entorno social y económico de las colonias más codiciadas de la metrópoli.