En la mañanera de hoy, jueves 6 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que un grupo de expertos se encuentra analizando la viabilidad del uso de Fracking en México, un método por el que se puede extraer gas y petróleo, pero que podría tener consecuencias ambientales graves.

¿Qué es la fractura hidráulica o fracking?
En el subsuelo de la tierra, a profundidades de entre mil y 2 mil metros, se encuentran atrapados el petróleo y el gas (hidrocarburos no convencionales) en los poros de formaciones rocosas difíciles de permear denominadas “lutitas bituminosas”.
Debido a la dificultad de penetrar estas lutitas para extraer los hidrocarburos, se creó un método especial llamado fractura hidráulica o “fracking“. Esta técnica perfora un pozo de manera vertical hasta alcanzar la formación rocosa que contiene gas o petroleo.
Después, se realizan perforaciones horizontales en la lutita, que se pueden extender varios kilometros por diversas direcciones. Para lograr esta perforación se “inyecta” a muy alta presión una mezcla de agua, arena y sustancias químicas, lo que produce que los hidrocarburos salgan con fuerza durante un momento breve.
El método requiere perforar nuevos pozos para mantener la producción de yacimientos, debido a esto, el fracking necesita no solo agua, sino grandes cantidades de terreno para perforar, de acuerdo con la Organización No Fracking Mexico.

Esta técnica comenzó a desarrollarse en 1940 por Estados Unidos, más tarde por la Unión Soviética y Europa.

Beneficios y desventajas del Fracking
El fracking permite detectar los hidrocarburos no convencionales como el gas y el petróleo del subsuelo y optimizan su extracción de manera rápida y sencilla, algo que, de lo contrario, se debía estar sujeto a las condiciones exteriores del terreno.
Esto activa el comercio de hidrocarburos. Actualmente, los yacimientos de gas y petróleo se encuentran disminuidas, además, existen conflictos internacionales que han dificultado el transporte de los mismos, por lo que distintos países, como Estados Unidos, han optado por el fracking para reactivar su explotación comercial.
Sin embargo, la explotación de hidrocarburos por fracking requiere, también un sacrificio de recursos naturales y un gran costo ambiental.
El alto consumo de agua que requiere el fracking es uno de los principales problemas ya que, de acuerdo con datos de Endesa, una compañía del sector eléctrico en España y Portugal, “se calcula que la industria estadounidense del fracking emplea al año una cantidad equivalente al consumo anual de agua de la ciudad de Madrid”.

También genera un alto nivel de contaminación no solo por el agua que se mezcla con sustancias químicas y que puede llegar a afectar mantos acuíferos, sino por las toneladas de lodo contaminado que debe tratarse por la misma razón, de acuerdo con datos de la misma empresa.
En menor medida, el fracking también puede conducir a fugas de gas metano y CO2, así como riesgos sísmicos debido a la profunda perforación de la tierra.

¿Habrá fracking en México?
De acuerdo con Sheinbaum, un comité de expertos analizó el uso de fracking en México, quienes llegaron a la conclusión de que es viable hacer un fraking exploratorio las cuencas en Coahuila, Nuevo León y Tamulipas para realizarlo, solo si “hay agua salada disponible para iniciar el proceso”, como enfatizó la mandataria, de lo contrario, se cancelaría la práctica; lo mismo si había reservas insuficientes de hidrocarburos.
El comité también recomendó que se debería reciclar, al menos, el 75% del agua utilizada para el fracking, evitar sustancias altamente tóxicas, vigilar permanentemente los acuíferos y realizar una consulta previa, libre e informada a las comunidades cercanas antes de iniciar.
Además, Sheinbaum aseguró que prohibiría el fracking por decreto en la cuenca Tampico-Misantla, siguiendo la recomendación del comité para proteger no solo a las comunidades de la zona, sino a la biodiversidad local.
