Petróleos Mexicanos (Pemex) habría frenado el envío de un cargamento de petróleo que partiría de México a Cuba, de acuerdo con la revisión de documentos realizada por Bloomberg.
Pemex “retiró el cargamento de su programa“, precisaron. “El cargamento estaba programado para cargarse a mediados de enero y habría llegado a Cuba antes de fin de mes según el calendario original”, abunda el artículo, mismo en el que se afirma que crudo debía ser trasladado en el buque Swift Galaxy.
La decisión llega en momentos en que el gobierno de Estados Unidos está aumentando la presión sobre la isla, que recibió un duro golpe con la captura del depuesto presidente venezolano, Nicolás Maduro, el 3 de enero, en una operación estadounidense en la que fue extraído de Caracas y trasladado a Washington D.C., donde enfrenta cargos de tráfico de drogas.

Apuntes
Las estimaciones apuntan a que el petróleo proveniente de Venezuela cubrió en 2025 un 30% de las necesidades energéticas de la isla. Por tanto, su desaparición abre una brecha que el Estado cubano no puede cerrar. Principalmente, por falta de divisas para importar desde otros proveedores.
Sin embargo, desde hace tiempo México comenzó a proveer de más petróleo a Cuba, en lo que el gobierno federal asegura es una medida de “ayuda humanitaria”. Según Bloomberg, el año pasado Pemex envió una media de un barco al mes, equivalente a 20 mil barriles diarios de crudo.
La presidenta Claudia Sheinbaum defiende que México planea seguir suministrando crudo a Cuba, un país que sufre apagones crónicos, escasez de alimentos y combustible. Por otro lado, Donald Trump advirtió recientemente que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero!”.

Bloomberg dijo haber solicitado, infructuosamente, comentarios de Pemex y la Secretaría de Energía de México sobre la suspensión del envío.

Cuba y EU, en disputa continua
La Habana y Washington llevan semanas cruzándose agresivas declaraciones a raíz de la captura estadounidense del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. El diálogo es nulo, pero los temas coinciden: petróleo, crisis y negociación.
El derrocamiento de Maduro abrió la puerta a que tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como su secretario de Estado, Marco Rubio, apuntasen a Cuba como una de las posibles siguientes fichas en su particular dominó geopolítico en el hemisferio occidental.
Desde entonces el país norteamericano no ha dudado en aumentar la presión sobre la isla, que está respondiendo con la retórica inflamada gestada a lo largo de más de seis décadas de desencuentros bilaterales, agresiones, sanciones estadounidenses y el cierre de filas bajo la máxima isleña de la plaza sitiada.
El mismo 3 de enero, en la rueda de prensa para explicar la operación militar contra Venezuela, Rubio -adalid de la línea dura contra Cuba- abrió el juego: “Si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”.

“La gente que controla Cuba tiene una elección: pueden tener un país real, con una economía real donde su gente prospere, o continuar con su dictadura fallida”, agregó el secretario de Estado.
La Habana, sin embargo, respondió elevando la narrativa belicista al afirmar que en la isla estaban “dispuestos” a dar sus vidas “hasta con la última gota de sangre”, tal y como aseguró el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
“A Cuba la vamos a defender. Quien nos conoce sabe que es un compromiso firme, categórico y demostrado”, subrayó el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez.
Trump no se quedó a atrás, y, en una entrevista, señaló: “No creo que se pueda ejercer mucha más presión (sobre Cuba) salvo entrar y destruir el lugar”.
Con información de EFE.
DG
