Los gobiernos de México y Brasil formalizaron un frente geopolítico común ante las recientes tensiones diplomáticas y comerciales que ambas naciones sostienen con la administración de los Estados Unidos.
A través de una videoconferencia con una duración de 40 minutos, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo, y el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazaron contra las injerencias de otros países en sus políticas internas frente a las presiones con la administración de los Estados Unidos.
Un documento emitido por la Presidencia del país sudamericano detalló el consenso alcanzado por los titulares de las dos economías más robustas de la región:
“Reafirmaron la importancia y el valor que atribuyen al fortalecimiento y a la preservación del multilateralismo, del derecho internacional, de la democracia y del principio a la no injerencia, particularmente en el complejo contexto global actual”.

Las disputas de México y Brasil con Washington y el caso Cuba
El posicionamiento de los jefes de Estado coincide con desencuentros específicos frente a Washington.
En el caso de Brasil, la cancillería de ese país adjudicó a un “intento de injerencia” la propuesta de la Oficina de Comercio de Estados Unidos para imponer aranceles extraordinarios a las mercancías brasileñas. Dicha investigación, iniciada en julio de 2025 tras las mociones de la familia del opositor Flávio Bolsonaro, acusó supuestas prácticas desleales en materia laboral y ambiental.
Por su parte, la postura de Lula da Silva y Sheinbaum Pardo incluyó una abierta oposición a las sanciones económicas vigentes sobre La Habana, al manifestar su inquietud por las condiciones de la isla.
“Los dos mandatarios confirmaron su posición a favor del fin del embargo a Cuba y compartieron su preocupación con la grave situación humanitaria en el país caribeño”, se lee en el texto.
Por su parte, la mandataria mexicana recordó las fricciones derivadas de la solicitud de extradición penal que la fiscalía de Nueva York formuló en contra del gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
A ello sumó el reclamo por una operación de la CIA en territorio nacional que no contó con la autorización del gobierno federal. Respecto a estas acciones.
“Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo corresponden a los mexicanos, ya no hablamos de cooperación, estamos hablando de injerencia”, señaló Sheinbaum.

Alianza energética Pemex-Petrobras
Más allá de la agenda de seguridad e inmunidad diplomática, la conversación entre Claudia Sheinbaum y Lula da Silva abordó los compromisos de intercambio productivo formalizados por sus administraciones en meses previos.
Destacó el análisis del plan de desarrollo energético, el cual abarca desde la transferencia tecnológica para la manufactura de biocombustibles hasta las cláusulas de negociación para un convenio de exploración conjunta de hidrocarburos en yacimientos de aguas profundas entre las corporaciones estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras.
Las dos delegaciones prevén una reestructuración de sus normativas arancelarias.
“También estuvieron de acuerdo en profundizar las conversaciones que permitan revisar y actualizar el marco jurídico bilateral comercial”, sostuvo.
Con la finalidad de agilizar estos proyectos de infraestructura y comercio regional, ambos mandatarios instruyeron a sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores el diseño inmediato de una sesión de trabajo para reactivar la Comisión Binacional México-Brasil, considerada el canal institucional prioritario para la ejecución de sus políticas de cooperación económica.
Con información de EFE
