Durante el octavo mes del año, los giros monetarios -las remesas- que envían los trabajadores mexicanos desde el extranjero registraron un leve freno en su ritmo. De acuerdo con el más reciente informe del Banco de México (Banxico), la captación de remesas ascendió a 5 mil 452 millones de dólares, cifra que representa un retroceso interanual de 3.6% en comparación con el mismo lapso del periodo previo.
Aunque esta variación muestra una moderación mensual de 2.1% respecto a los datos económicos recopilados en julio, el flujo acumulado de divisas se mantuvo por arriba de los 5 mil millones de dólares por cuarto mes consecutivo, acumulando más de 41 mil 800 millones de dólares entre enero y agosto.

Pérdida del poder de compra y factores coyunturales
A pesar de que el volumen consolidado en lo que va del año supera los registros del ciclo anterior, los hogares receptores enfrentan un panorama complejo en el ámbito local. La combinación de la dinámica inflacionaria y el comportamiento del tipo de cambio ha provocado que el poder adquisitivo real sufra un deterioro constante, acumulando quince meses consecutivos a la baja. De acuerdo con análisis institucionales y de firmas financieras, los receptores han experimentado una contracción de doble dígito en su capacidad real de gasto al convertir las divisas a moneda nacional.

El comportamiento reciente responde tanto a factores estructurales como a presiones externas. Por un lado, la volatilidad cambiaria y el endurecimiento de las directrices migratorias en Estados Unidos han condicionado las operaciones. Por otra parte, analistas del sector señalan que el envejecimiento gradual de la masa migrante radicada en el exterior, sumado a dinámicas de retorno, influye en la capacidad y frecuencia de los envíos. Sin embargo, entidades financieras como BBVA y Valmex estiman que estos recursos continuarán siendo un pilar fundamental para sostener el consumo privado nacional.
Perspectiva macroeconómica y comercio exterior
El desempeño del sector externo contrasta con la revisión de las metas de crecimiento interno. En el plano macroeconómico, el banco central ajustó sus proyecciones de expansión del Producto Interno Bruto para situarlas en un 1.4%, reflejando una resiliencia moderada frente al entorno internacional.

En paralelo, la agenda comercial del país mantiene su foco en las negociaciones bilaterales con Estados Unidos, donde las autoridades de la Secretaría de Economía, encabezadas por Marcelo Ebrard, confían en alcanzar acuerdos favorables en materia de aranceles para preservar la integración económica regional y evitar fricciones en el intercambio de bienes.

