Ante la presencia de ondas de calor extremas y temperaturas que superan los 40 grados en diversas regiones de la República Mexicana, el riesgo de sufrir un golpe de calor se incrementa significativamente. Esta condición es una emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo es incapaz de regular su propia temperatura, elevándose por encima de los 39.4°C en cuestión de minutos. Identificar los signos de alerta de manera oportuna es vital para evitar daños permanentes en órganos vitales o incluso un desenlace fatal.
A diferencia del agotamiento por calor, que es una etapa previa menos grave, el golpe de calor requiere atención inmediata y conocimiento preciso de sus manifestaciones físicas y cognitivas.

Hasta el momento, por lo menos, 10 estados se encuentran presentando altas temperaturas por la onda de calor que se está presentando.
Principales síntomas físicos de un golpe de calor
El golpe de calor no siempre se presenta de la misma manera, pero existen señales universales que indican que el organismo ha entrado en una fase crítica. Los síntomas más comunes incluyen:
- Temperatura corporal elevada: Una medición de 39.4°C (103°F) o superior es el indicador principal.
- Alteración del estado mental: La persona puede presentar confusión, agitación, verborrea, irritabilidad, delirio o, en casos graves, convulsiones y estado de coma.
- Alteración en la sudoración: En el golpe de calor provocado por el clima, la piel suele sentirse caliente y seca al tacto. Sin embargo, si es provocado por ejercicio intenso, la piel puede sentirse húmeda.
- Náuseas y vómitos: Malestar estomacal agudo acompañado de una sensación de debilidad generalizada.
- Piel enrojecida: A medida que la temperatura corporal aumenta, la piel puede tornarse de color rojo intenso.
- Respiración y pulso acelerado: El corazón trabaja a marchas forzadas para intentar enfriar el cuerpo, lo que eleva significativamente la frecuencia cardíaca y la rapidez de la respiración.
- Dolor de cabeza intenso: Una sensación de pulsación fuerte en las sienes es frecuente.

Poblaciones vulnerables y factores de riesgo
Aunque cualquier persona expuesta a condiciones extremas puede verse afectada, existen grupos con mayor riesgo. Los adultos mayores y los niños pequeños tienen sistemas de regulación térmica menos eficientes. Asimismo, el consumo de ciertos medicamentos (como diuréticos o betabloqueadores), la deshidratación y el consumo de alcohol pueden acelerar la aparición de un cuadro crítico bajo el sol.
¿Qué hacer ante un caso sospechoso?
Si sospecha que alguien está sufriendo un golpe de calor, la primera acción debe ser llamar a los servicios de emergencia. Mientras llega la ayuda, es fundamental intentar enfriar a la persona por cualquier medio disponible:

- Mover a la persona a la sombra o a un lugar con aire acondicionado.
- Retirar el exceso de ropa.
- Enfriar con agua: Se pueden usar toallas húmedas, atomizadores con agua fría o aplicar compresas de hielo en axilas, ingles, cuello y espalda, áreas donde los vasos sanguíneos están más cerca de la superficie de la piel.
- No suministrar líquidos si la persona está inconsciente o confundida, ya que esto podría provocar asfixia.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta: mantenerse hidratado, vestir ropa ligera de colores claros y evitar realizar actividades físicas intensas durante las horas de mayor radiación solar, generalmente entre las 11:00 y las 16:00 horas.
