En un movimiento estratégico para contener las presiones inflacionarias derivadas de la inestabilidad geopolítica, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció la activación del primer estímulo fiscal del año para el diésel. Esta medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), responde directamente a la escalada del conflicto en Oriente Medio que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel, y que ha comenzado a generar volatilidad en los mercados energéticos internacionales.
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¿Hasta cuándo estará disponible el subsidio?
A partir del periodo que comprende del 14 al 20 de marzo de 2026, el diésel contará con un estímulo fiscal del 35.21%. Esto significa que el Gobierno Federal dejará de cobrar 2.59 pesos por litro por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), permitiendo que los consumidores finales paguen una cuota de 4.77 pesos por litro por este impuesto.

Gasolinas Magna y Premium: Sin ayuda fiscal
A pesar del ajuste en el diésel, la SHCP determinó que tanto la gasolina regular (Magna) como la gasolina Premium se mantendrán sin estímulos fiscales durante el mismo periodo. Según el análisis de la dependencia, el precio de las gasolinas aún cuenta con un margen de maniobra en las terminales de almacenamiento y reparto, lo que permite estabilizar los costos sin recurrir al subsidio público por ahora.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, aseguró que este ajuste es resultado de un análisis profundo sobre las repercusiones económicas de la guerra. “El mecanismo es muy claro, muy transparente y se activa adecuando las variables del mercado. No debería haber alguna preocupación”, afirmó el funcionario, subrayando que, de momento, no se prevé un impacto negativo en las finanzas públicas del país.

El impacto en la inflación y el transporte
La decisión de priorizar el diésel no es casual. Para analistas como Ramsés Pech, este combustible es el motor del transporte de carga en México. Un incremento descontrolado en el diésel se traduce casi de inmediato en un aumento en el costo de los alimentos, materiales de construcción y mercancías generales, impactando directamente la inflación subyacente.
“El mercado necesitaba el ajuste en el diésel porque es el principal insumo logístico. Las gasolinas, en cambio, aguantan debido a que el precio en las terminales tiene un tope máximo que permite absorber fluctuaciones”, explicó el experto. En el caso de la Premium, al ser un combustible de menor volumen de consumo, el mercado puede digerir los ajustes sin un traslado inmediato al promedio nacional.

El pacto de Sheinbaum con los gasolineros
Este anuncio también se da tras las recientes reuniones de la presidenta Claudia Sheinbaum con el sector gasolinero. El objetivo de la actual administración es mantener vigente el acuerdo para estabilizar el precio de la gasolina regular alrededor de los 24 pesos por litro, protegiendo así el poder adquisitivo de las familias mexicanas frente a las crisis externas.

Por ahora, Hacienda prevé que los efectos de la guerra en Oriente Medio sean de corto plazo. No obstante, el estímulo al diésel funcionará como un “amortiguador” necesario para evitar que la volatilidad del crudo dispare los precios de la logística nacional en la segunda quincena de marzo.
