La mañana de este viernes 30 de enero, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) puso sobre la mesa las cifras definitivas que marcan el ritmo del primer año completo de gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
De acuerdo con la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB), la economía nacional registró una expansión del 0.7% una vez restada la inflación.
Este dato es el primer gran corte de caja para la administración federal y arroja una mezcla de claroscuros sobre el dinamismo productivo del país.
Aunque la cifra puede parecer modesta, el resultado de 0.7% logró ubicarse dentro del rango previsto por la propia Secretaría de Hacienda en los Criterios Generales de Política Económica, que estimaban un avance de entre 0.5% y 1.5%.
Además, el dato superó el pronóstico del sector privado, que apenas la semana pasada proyectaba un crecimiento del 0.4%. Sin embargo, la perspectiva histórica nos recuerda que este es el ritmo más bajo de crecimiento desde el 2020, año en que la pandemia de Covid-19 provocó una caída estrepitosa del 8.4%.

Servicios y campo: Los motores que sostuvieron el PIB
Al desglosar el reporte del instituto que preside Graciela Márquez Colín, se observa que no todos los sectores avanzaron al mismo paso. El gran salvavidas de la economía mexicana durante 2025 fueron los servicios (actividades terciarias), que crecieron un 1.4%.
Este sector es vital, ya que representa dos terceras partes de toda la economía nacional y está directamente ligado al bolsillo y al consumo diario de los mexicanos.
Sin el empuje del comercio, el turismo y los servicios financieros, el panorama anual habría sido mucho más complejo.
Por su parte, el sector agropecuario dio una sorpresa positiva al registrar un incremento del 3.7%.
Aunque estas actividades representan menos del 4% del PIB total, su dinamismo ayudó a compensar la caída en otras áreas. En contraste, la industria (actividades secundarias), que aporta el otro tercio de la economía y depende fuertemente del comercio exterior con Estados Unidos, sufrió una contracción del 1.1%. Este retroceso industrial refleja los retos que enfrentó la manufactura y la construcción durante el último año.

¿Qué esperar para el cierre de 2026?
La buena noticia para quienes analizan el corto plazo es que el cuarto trimestre de 2025 mostró señales de recuperación. De octubre a diciembre, la economía creció un 0.8% respecto al trimestre anterior, dejando atrás el bache de julio-septiembre cuando se registró una caída del 0.3%. Este “estirón” de fin de año es lo que permite al gobierno federal mantener el optimismo para el ciclo que comienza, con una expectativa de aceleración hasta el 2.3% para finales de 2026.
No obstante, el sector privado mantiene la guardia alta. Mientras el gobierno espera un crecimiento vigoroso este año, el consenso de los analistas bancarios lo sitúa en un más conservador 1.3%.
Las opiniones están divididas: por un lado, Banorte se muestra como la institución más optimista con un pronóstico de 1.8%, mientras que Bradesco BBI se coloca en el extremo opuesto con apenas un 0.4%.
En Cacho Periodista seguiremos de cerca estos números oficiales, pues de ellos dependen la estabilidad del empleo y las decisiones de inversión en todo el país.
