El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, se dirigió este miércoles al pueblo cubano a través de un mensaje emitido en español con motivo del Día de la Independencia de la isla.
En su pronunciamiento, reportado inicialmente por Axios, el funcionario planteó la posibilidad de establecer una “nueva relación” bilateral y ofreció una asistencia valorada en 100 millones de dólares en alimentos y medicamentos, señalando directamente a la dirigencia comunista por las condiciones críticas que afronta la población.
Este discurso representa la primera ocasión en que Rubio entabla una comunicación directa con los ciudadanos cubanos desde que asumió el cargo de secretario de Estado, integrándose a la estrategia de presión multidimensional que mantiene la administración del presidente Donald Trump hacia el régimen de La Habana.
La fecha elegida, el 20 de mayo, evoca el nacimiento de Cuba como república en 1902 tras la guerra hispano-estadounidense; sin embargo, dicha festividad fue suprimida en la isla por la revolución de Fidel Castro en 1959 y no se conmemora oficialmente de forma local.
Marco Rubio envía mensaje a Cuba
El núcleo del mensaje del secretario de Estado se concentró en criticar las operaciones del Grupo de Administración de Empresarial S.A. (GAESA), un conglomerado empresarial controlado por las fuerzas militares cubanas y fundado por Raúl Castro. Esta entidad maneja el 70% de la economía de Cuba mediante la administración de la infraestructura hotelera, aduanas, construcción, entidades bancarias, tiendas minoristas y la recepción de remesas procedentes de territorio estadounidense, acumulando activos que se calculan en cerca de 18,000 millones de dólares.
Rubio rechazó el argumento de que las carencias actuales provengan de un movimiento social e identificó la gestión de estos recursos como la causa del desabastecimiento generalizado:
“La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni comida es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada se ha usado para ayudar al pueblo”.
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Bajo este enfoque, el diplomático estadounidense caracterizó al sistema actual como una estructura cleptocrática, contrastando las condiciones de la élite de GAESA con la precariedad de la ciudadanía, y añadió que el rol del gobierno oficial se limita a exigir sacrificios y contener las protestas.
Asimismo, resaltó que la población originaria de la isla ha demostrado capacidades para liderar diversas industrias comerciales, culturales y deportivas a nivel internacional, con la única excepción de su propio país.
Estados Unidos ofrece una ‘nueva Cuba’
La entrega de los 100 millones de dólares propuestos por el gobierno norteamericano se encuentra sujeta a que la administración y distribución de los insumos médicos y alimentarios recaiga exclusivamente en la Iglesia Católica u otras organizaciones de beneficencia independientes que cuenten con la confianza pública, excluyendo cualquier tipo de intervención de las dependencias estatales de la isla.
Rubio puntualizó la postura de la administración de Donald Trump respecto a los canales de comunicación de este plan:

“El presidente Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba. Pero debe ser directamente con ustedes, el pueblo cubano, no con GAESA”.
La propuesta contempla también la defensa del derecho de los ciudadanos a la propiedad privada sobre pequeños y medianos comercios, así como el establecimiento de un sistema democrático con sufragio y libertad de expresión sin represalias legales o de exilio. Para ejemplificar la viabilidad de este modelo, Rubio hizo alusión al desarrollo comercial presente en naciones vecinas de la región geográfica como las Bahamas, República Dominicana, Jamaica o el estado de Florida.
¿Qué está pasando en Cuba?
La isla de Cuba enfrenta una profunda recesión económica caracterizada por prolongados cortes en el suministro eléctrico, los cuales restringen el servicio de luz a lapsos de hasta dos horas diarias en diversas demarcaciones. Dicha coyuntura se agudizó tras el cese de los envíos de petróleo crudo subsidiado desde territorio venezolano, como consecuencia directa del derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro consolidado el pasado 3 de enero con intervención de agencias norteamericanas.
Mientras que la contraparte de La Habana atribuye la escasez al embargo comercial de seis décadas y a las restricciones de la administración Trump, Washington enfoca su presión en el estrangulamiento financiero del aparato militar.
Pese a las tensiones ideológicas, delegaciones de ambos países abrieron canales de diálogo técnico durante esta semana para analizar las condiciones de la ayuda humanitaria.
El embajador de Estados Unidos, Mike Hammer, sostuvo una sesión de trabajo el pasado lunes con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, de acuerdo con fuentes internas del Departamento de Estado que declararon de forma anónima.
Estos encuentros se sumaron a la previa consideración del canciller cubano, Bruno Rodríguez, para evaluar los términos de la asistencia técnica, y a la visita realizada la semana anterior a la capital de la isla por el director de la CIA, John Ratcliffe.
De manera paralela, como parte de la agenda judicial coordinada, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos programó para este miércoles la formalización de la imputación penal en la Freedom Tower de Miami en contra de Raúl Castro, de 94 años de edad, bajo cargos criminales vinculados a la orden de derribo de dos aeronaves civiles pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate ocurrida en el año 1996, incidente en el cual perdieron la vida cuatro ciudadanos de origen cubanoestadounidense.

