La presidenta, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno solicitó a Argentina la deportación de Fernando “N”, debido a que el contraalmirante de la Marina ingresó al país sudamericano con un pasaporte falso.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó la captura del contralmirante Fernando “N” en Argentina. El mando naval, quien se encontraba prófugo desde noviembre pasado, fue localizado gracias a una ficha roja de Interpol.
De acuerdo con el reporte oficial, el detenido ingresó al país sudamericano de manera ilegal mediante el uso de un pasaporte apócrifo.

La mandataria federal precisó que la prioridad es obtener una deportación directa debido a su estatus migratorio irregular; de lo contrario, se recurrirá al proceso de extradición formal para que responda ante un juez federal por su presunta responsabilidad en una red de contrabando de hidrocarburos.
La investigación del buque y la red interna en Semar
El origen de este caso judicial se remonta a la detección de un buque que ingresó a territorio nacional con documentación falsa sobre su carga de combustible. Tras este hallazgo, la Fiscalía General de la República (FGR) activó una indagatoria que reveló la participación de elementos de la Secretaría de Marina (Semar) en el esquema. La red facilitó el ingreso de millones de litros de combustible desde Estados Unidos a través de 32 embarcaciones para evadir impuestos.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, detalló que Fernando “N” era buscado en 192 países bajo cargos de delincuencia organizada.
La acusación señala que el contralmirante, junto con su hermano Manuel Roberto (actualmente preso en el Altiplano), utilizó su influencia jerárquica para colocar a personal de confianza en puestos clave de las aduanas marítimas, lo cual permitió la libre operación del huachicol fiscal.


Gestiones diplomáticas y estatus laboral
Sobre el proceso de traslado, la presidenta Sheinbaum fue enfática sobre la estrategia jurídica que seguirá la administración para asegurar que el exmando naval enfrente a la justicia mexicana:
“Se está solicitando la deportación y en caso de que no fuera así, pues ya se establecerían las condiciones de extradición. Pero estamos esperando que haya deportación dado que entró de manera ilegal”, apuntó.
A pesar de la orden de aprehensión y el proceso penal por el que la fiscalía solicita penas de entre 20 y 40 años de prisión, la defensa de Fernando “N” ostiene que se deben respetar sus derechos laborales dentro de la milicia hasta que se agoten las formalidades legales de baja. Mientras tanto, el proceso administrativo para separarlo definitivamente de la Semar continúa su curso, a la espera de su comparecencia ante los tribunales federales por delitos relacionados con el tráfico de hidrocarburos.
