El modelo tradicional de jubilación basado en tres pilares: pensiones gubernamentales, planes de empleo y ahorro individual, enfrenta una tensión sin precedentes a nivel global. De acuerdo con los resultados del Índice Global de Retiro 2026 publicado por Natixis Investment Managers y CoreData Research, la combinación de presiones demográficas, una inflación persistente y niveles récord de deuda soberana está trasladando una carga financiera cada vez mayor hacia los propios trabajadores.
El estudio, que evalúa a 44 países mediante 18 indicadores clave agrupados en cuatro subíndices:
- Finanzas en el Retiro.
- Bienestar Material.
- Salud.
- Calidad de Vida.
Advierte que el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población están poniendo a prueba la viabilidad de los fondos públicos y privados en todo el mundo.

México frente al reto del retiro
En el contexto regional, América Latina experimenta dinámicas particulares donde la estructura del mercado laboral influye directamente en la preparación para la vejez. En el caso específico de México, los hallazgos destacan lo siguiente:
- Efecto de la Economía Informal: México se sitúa dentro de la dinámica regional de América Latina donde una porción considerable de la fuerza laboral opera en el sector informal (rango que en la región alcanza hasta un 55%), dificultando la aportación continua a sistemas de seguridad social.
- Avance en Desempeño Relativo: A pesar de los retos estructurales en materia de salud y bienestar material, México ha logrado ascender algunas posiciones frente a ediciones previas, posicionándose de forma competitiva a nivel latinoamericano dentro de las métricas de Finanzas en el Retiro.
- Presión por el Costo de Vida: Al igual que en la tendencia regional, un porcentaje mayoritario de los ahorradores mexicanos señala que la inflación reciente ha reducido su capacidad de ahorro constante para el mediano y largo plazo.
- México ocupa el lugar 38 de 44, con un 49% de calificación general promedio. El mayor deterioro fue en salud con 10 puntos menos respecto al 2025. En el ámbito de finanzas para el retiro obtuvo su mejor calificación con 61%; en lo referente a calidad de vida obtuvo 56%; por un 43% de bienestar material.

Incertidumbre y desafíos estructurales
Los datos del informe reflejan una creciente inquietud entre los ahorradores a escala internacional. Un 81% de los encuestados reconoce que la responsabilidad de financiar su vejez recae de manera individual, un incremento sustancial frente a la cifra registrada hace una década. Además, el 69% expresa temor de que el costo de vida continuo erosione el valor real de sus fondos acumulados, mientras que un 72% teme que el endeudamiento de los gobiernos derive en recortes futuros a los beneficios estatales.
A nivel internacional, economías europeas como Noruega (83%), Irlanda (81%) y Suiza (79%) continúan liderando las primeras posiciones del índice gracias a sistemas de salud sólidos y estabilidad financiera. Por el contrario, potencias como Estados Unidos cayeron posiciones debido a factores inflacionarios y brechas en la cobertura laboral, mientras que economías emergentes enfrentan retos vinculados a la informalidad del trabajo.
Soluciones de política pública
Para contrarrestar esta vulnerabilidad, las recomendaciones globales de política económica se centran en tres ejes clave de reforma. En primer lugar, ampliar el acceso para incluir a trabajadores independientes, de plataformas digitales y del sector informal dentro de mecanismos de ahorro formal.
En segundo lugar, se impulsa la automatización mediante esquemas de enrolamiento predeterminado en centros de trabajo para incentivar la participación sistemática. Finalmente, se busca la adecuación de los rendimientos, incentivando estrategias de inversión con activos de mayor crecimiento para garantizar que los fondos conserven su poder adquisitivo a lo largo de un retiro que puede extenderse por más de tres décadas.


