El panorama económico nacional mostró un cambio de ritmo significativo a mediados de año. De acuerdo con datos presentados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Producto Interno Bruto (PIB) de México registró una expansión de 1.4% durante el segundo trimestre de 2026. Esta cifra representó un notable repunte respecto a la contracción de 0.3% observada en los primeros tres meses del ejercicio y colocó al país como una de las economías de mayor aceleración dentro del bloque del G20.
El avance de la actividad productiva mexicana duplicó la media lograda por el conjunto del G20, cuyo crecimiento promedió 0.7% en el mismo trimestre, propiciado por los ajustes del sector petrolero internacional.
La noticia fue bien recibida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ya que en la mañanera de este miércoles 23 de septiembre aseguró que “en el segundo semestre le irá bien al país porque se tienen inversiones aprobadas”.


Al alza la proyección de crecimiento para 2026
Ante los resultados obtenidos en la primera mitad del año, el organismo internacional actualizó sus Perspectivas Económicas Intermedias, modificando el pronóstico de crecimiento para México en 2026 de un previo 0.8% a un estimado de 1.5%. Esta revisión sitúa las expectativas multilaterales en línea con los rangos proyectados por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda.
Entre los factores clave explicados por el organismo para esta corrección destacan:
- El flujo constante de demanda industrial proveniente de Estados Unidos.
- La aceleración en la manufactura vinculada a componentes tecnológicos.
- El efecto paulatino de la relajación en las tasas de interés sobre el financiamiento interno.
Para 2027, la OCDE mantuvo su expectativa sin cambios en 1.8%, anticipando un avance constante pero condicionado por el entorno político y comercial global.

Factores de impulso
La reconfiguración de las cadenas globales de suministro y el atractivo del nearshoring han permitido atraer inversión extranjera y afianzar la posición del país como el socio comercial clave del mercado estadounidense. Paralelamente, el menor peso relativo de las actividades extractivas petroleras en la estructura actual del PIB ayudó a moderar los impactos de la volatilidad energética externa.
En el frente de los precios, el organismo proyecta que la inflación cerrará el año en un nivel cercano al 4.1%, descendiendo gradualmente hacia un 3.2% en 2027, favorecida por la política monetaria y las medidas para estabilizar insumos básicos. Aunque Persisten focos de cautela asociados a las negociaciones comerciales regionales, la perspectiva de corto plazo refleja un ciclo económico resiliente.
