Alrededor del 10% de la población mundial realiza sus actividades cotidianas como escribir, comer o lanzar un balón con la mano izquierda. Durante siglos, prejuicios culturales e ignorancia médica llevaron a clasificar la zurdera como una maña aprendida o una “costumbre corregible“, obligando a miles de niños a entrenar la mano derecha a la fuerza.
Sin embargo, la investigación científica contemporánea y los principales organismos internacionales de salud han zanjado el debate: ser zurdo es una condición biológica con la que se nace, no un hábito que se adquiere por aprendizaje.
¿Se nace siendo zurdo?
Para determinar si la dominancia manual surge antes o después de nacer, neurocientíficos y obstetras acudieron a la etapa prenatal.
Los hallazgos mediante ecografías de alta resolución demostraron que, ya en la semana 10 u 8 de gestación, los fetos comienzan a mover los brazos de forma asimétrica, mostrando una marcada preferencia por llevarse el pulgar derecho o izquierdo a la boca.

Esa decisión embrionaria casi nunca cambia: más del 85% de los fetos que prefieren el brazo derecho en el vientre materno se convierten en adultos diestros, mientras que quienes favorecen el izquierdo mantienen esa tendencia toda la vida.
Dado que a las 10 semanas un feto no ha tenido contacto con el entorno social ni instrucción pedagógica alguna, la hipótesis del “aprendizaje” queda descartada como causa primaria.
Genética y médula espinal: la explicación científica
Instituciones como los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos y estudios publicados en revistas como Nature Communications y PNAS señalan que la preferencia por una mano no se debe a un único “gen zurdo”, sino a un origen poligénico.
Se han identificado más de 40 variantes genéticas asociadas a la lateralización del sistema nervioso y a la organización del citoesqueleto cerebral.
Por otra parte, un revelador estudio de la Universidad Ruhr de Bochum (Alemania) publicado en eLife descubrió que la asimetría no inicia necesariamente en la corteza cerebral, sino en la médula espinal.

La expresión asimétrica de ciertos genes en la médula ocurre semanas antes de que el motor córtex del cerebro se conecte con el sistema motor, definiendo la extremidad dominante antes de que el cerebro tome el mando consciente.
El modesto papel del entorno
Si la zurdera es genética, ¿por qué dos padres zurdos no siempre tienen hijos zurdos? La heredabilidad del rasgo se calcula en aproximadamente un 25%. Esto significa que, si bien la base biológica es indiscutible, existen factores epigenéticos, variaciones aleatorias durante el desarrollo embrionario y pequeñas influencias ambientales que terminan de moldear el resultado final.
El único escenario donde el “aprendizaje” interviene es en la capacidad de adiestramiento: una persona zurda puede aprender a usar la mano derecha para ciertas tareas por exigencia social o adaptación, pero su cableado neuromuscular de nacimiento seguirá estando predeterminado hacia el lado izquierdo.
La ciencia lo confirma: la zurdera es una maravillosa manifestación de la diversidad biológica humana.
