Un grave accidente ferroviario ocurrido el 26 de julio de 2026 en el ejido Cuauhtémoc, municipio de Naco, Sonora, encendió las alarmas ambientales y de salud en el norte del país.
Lo anterior luego del descarrilamiento de un tren perteneciente a la empresa Ferromex que provocó el vertido de miles de litros de hidrosulfuro de sodio, una peligrosa sustancia altamente corrosiva e inflamable que derivó en afectaciones ecológicas y consecuencias letales para la población local.
Desastre ecológico por la fuga química en Sonora
El incidente tuvo lugar sobre la vía ferroviaria cuando varios contenedores del convoy se salieron del carril, derramando miles de litros de producto tóxico directamente sobre el terreno. La sustancia se esparció hacia el cauce de un arroyo en las inmediaciones de ranchos ganaderos de la zona de Naco, amenazando con contaminar mantos acuíferos y suelos agrícolas.

Ante la gravedad del siniestro, inicialmente las autoridades ambientales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) señalaron que el químico derramado no representaba un peligro tóxico directo o inmediato para las zonas pobladas, posteriormente implementaron un protocolo de inspección, contención y muestreo para evaluar los daños en la cuenca hidrológica.
Es preciso resaltar que la presencia del compuesto químico genera vapores letales y ácidos mortales al hacer contacto con la humedad, lo que obligó a delimitar áreas de restricción para evitar un envenenamiento masivo. Se trata de un reactivo de alta toxicidad frecuentemente empleado en actividades mineras e industriales.
Secuelas neurológicas e inhalación de gas
Las secuelas humanas del derrame químico comenzaron a manifestarse rápidamente en quienes se encontraban cerca del punto de origen del accidente. Un trabajador de seguridad de 53 años, identificado como Luis Arturo Ozuna Vázquez, resultó seriamente intoxicado tras la inhalación prolongada de los vapores emitiendo hidrógeno sulfurado.
Luego de sufrir intensos dolores de cabeza, mareos y náuseas inmediatamente posteriores al accidente, el cuadro del trabajador derivó en severas complicaciones médicas. La prolongada hipoxia y el efecto neurotóxico del compuesto dañaron de forma irreversible sus capacidades cerebrales, requiriendo su urgente traslado a centros hospitalarios de alta especialidad en Nogales, donde permaneció bajo cuidados intensivos.

Confirman primer fallecimiento y demandan a Ferromex
De acuerdo con el testimonio de sus familiares, la víctima inhaló los gases nocivos emanados por el compuesto el día del derrame y un día después, comenzaron los síntomas que le provocaron graves complicaciones pulmonares y un daño cerebral severo por pérdida de tejido.
Tras permanecer más de un mes en estado crítico y luchando por su vida, medios locales confirmaron el lamentable deceso de Ozuna Vázquez debido a las lesiones internas ocasionadas por el químico tóxico. La trágica muerte reavivó la indignación ciudadana y de la familia de la víctima, quienes denuncian abandono total por parte de la compañía ferroviaria.
Representantes de la comunidad, deudos y productores ganaderos locales exigen a Grupo México y Ferromex que asuman su plena responsabilidad legal, ambiental y económica. Además de solicitar las indemnizaciones correspondientes a los familiares afectados y la cobertura de gastos funerarios, las autoridades locales demandan que la empresa cumpla a cabalidad con la remediación total de los terrenos e instalaciones dañados en Sonora.


