Un operativo de contención ambiental se desplegó en el norte de México tras registrarse un siniestro en el estado de Sonora, luego de que en las primeras horas de la madrugada del 26 de julio, en las inmediaciones del ejido Cuauhtémoc, dentro de la jurisdicción del municipio de Naco, el descarrilamiento de un tren de carga de Ferromex, empresa de Grupo México (GM).
La colisión ocasionó la perforación y posterior fuga de un contenedor que transportaba hidrosulfuro de sodio, un reactivo altamente utilizado en procesos industriales y de minería. Se estima que el volumen liberado del compuesto químico es cercano a los 60 mil litros.
A pesar de la gravedad del percance y el volumen vertido de la sustancia, los cuerpos de auxilio que arribaron a la zona confirmaron que no se registraron pérdidas humanas ni operarios lesionados. De inmediato, brigadas de protección civil y personal especializado procedieron a acordonar el perímetro afectado para frenar el avance del fluido y prevenir posibles intoxicaciones entre la población civil más cercana.

Evaluación técnica del impacto
Inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) iniciaron recorridos en el área afectada para medir los daños ecológicos potenciales. Aunque las estimaciones iniciales de las autoridades sugieren que el químico derramado no representa un peligro tóxico directo o inmediato para las zonas pobladas, los protocolos exigen un seguimiento continuo para descartar efectos secundarios a mediano plazo en la flora y fauna locales.
Para garantizar la seguridad de la zona, personal técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) comenzó con la toma de muestras de suelo y agua en las inmediaciones del punto del descarrilamiento. Estas pruebas analíticas tienen como objetivo primordial descartar que el compuesto químico se haya filtrado hacia los acuíferos subterráneos o mantos freáticos, de los cuales dependen varias comunidades agrícolas de la región. Los resultados determinarán las técnicas de limpieza y saneamiento de tierra que deberán aplicarse en los próximos días.

Supervisión e investigación de las causas
Cabe decir que no es la primera vez que GM está inmiscuido en una situación de contaminantes químicos, tal parece que Sonora ya es cliente frecuente, prueba de ello es lo que aconteció el 6 de agosto de 2014, con el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre (CuSO4), en el arroyo Tinajas del Municipio Cananea, provenientes de las instalaciones de la Empresa Buenavista del Cobre, subsidiaria de Grupo México, que contaminó el río Bacanuchi y posteriormente al Río Sonora, cuyas repercusiones persisten hasta nuestros días.

En lo referente al descarrilamiento, se abrieron los expedientes correspondientes para esclarecer los motivos técnicos o humanos que lo motivaron. En caso de comprobarse negligencia o afectaciones severas al ecosistema, las entidades reguladoras aplicarán las sanciones administrativas y legales previstas en la normativa ambiental.
El tema no pasó desapercibido, en la mañanera de hoy 28 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum dedicó unos segundos a la situación, “Está ahí la Profepa, está Semarnat, están viendo los impactos del accidente y se van a poner las medidas que esto signifique”, refirió.

