En una audiencia judicial en Manhattan, Nueva York (NY), Luigi Mangione reveló los motivos que lo llevaron a perpetrar el asesinato de Brian Thompson, ejecutivo principal de la aseguradora estadounidense UnitedHealthcare.
El procesado admitió su responsabilidad en el ataque ocurrido el 4 de diciembre de 2024, vinculando sus acciones a un profundo resentimiento acumulado contra las corporaciones de salud y al continuo sufrimiento físico provocado por una severa condición en su columna vertebral.

Las causas del ataque y la planificación del crimen
Ante la jueza federal Margaret Garnett, Mangione explicó que durante años padeció dolores crónicos de espalda que requirieron complejas intervenciones quirúrgicas. Dicha experiencia, combinada con las constantes trabas, negativas y burocracia que enfrentó al intentar acceder a tratamientos médicos a través de las aseguradoras, alimentó su indignación hacia el modelo sanitario de Estados Unidos, pese a que el acusado no era cliente directo de UnitedHealthcare, su decisión es porque consideró a Thompson una figura simbólica del sistema.
Para ejecutar el crimen, el joven en aquel entonces de 26 años, rastreó la agenda del ejecutivo e investigó la conferencia de inversionistas a la que asistiría en en Midtown Manhattan, posteriormente fabricó partes de una pistola con una impresora 3D y consiguió un silenciador para emboscar a CEO frente a un hotel céntrico. En la escena del tiroteo se hallaron casquillos grabados con palabras que aludían a trámites de cobertura empleadas por empresas del sector: “negar”, “defender” y “deponer”.

Contexto del asesino y su situación judicial
El perfil del agresor dista de los antecedentes criminales habituales. Nacido en Maryland en 1998, Mangione creció en el seno de una influyente y adinerada familia. Destacó académicamente como el alumno con mejores calificaciones de su generación escolar en Baltimore y posteriormente obtuvo títulos de licenciatura y maestría en ingeniería informática por la prestigiosa Universidad de Pensilvania. Antes del suceso que cambió su destino, trabajaba como especialista en datos y residía en Hawái.
Luego de dos años, el agresor se declaró culpable de los cargos federales de acoso y asesinato, “Disparé al señor Thompson y murió”, afirmó el agresor.

“Sabía que lo que estaba haciendo era ilegal”, manifestó a la magistrada quien fijó la fecha de la sentencia para el próximo 18 de diciembre, donde será acusado de homicidio en segundo grado y posesión de armas, razón por la cual podría alcanzar cadena perpetua, aunque la fiscalía estadounidense pide una pena de 292 a 365 meses, entre 30 y 50 años de prisión.
