Esta noche se ha reportado una fuerte explosión en la refinería Ingeniero Antonio Dovalí Jaime, ubicada en Salina Cruz, Oaxaca. El incidente, que ocurrió aproximadamente a las 20:40 horas de este lunes, provocó la activación inmediata de los protocolos de emergencia al interior de Petróleos Mexicanos (Pemex) y una intensa movilización de los cuerpos de seguridad y rescate.
El gobierno de Oaxaca confirmó que el saldo oficial es de seis personas lesionadas. Entre las víctimas se encuentran tres trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) —incluyendo a dos mujeres— y tres personas más que se encontraban en calidad de acompañantes; afortunadamente, todas se reportan en estado estable.
El incidente ocurrió en una torre de enfriamiento de la planta Hidros 2. Gracias a la intervención inmediata del cuerpo de bomberos de la paraestatal, el fuego fue controlado rápidamente, evitando que el riesgo se extendiera a las zonas habitacionales circundantes. No obstante, la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos desplegó protocolos de supervisión en las colonias aledañas para evaluar daños estructurales en las viviendas y emitir recomendaciones de seguridad.
Para garantizar la integridad de la población, las instituciones de salud pública activaron redes de atención inmediata. El gobierno estatal mantiene una vigilancia permanente en el área, mientras las autoridades federales determinan las causas exactas del siniestro en este complejo estratégico del Sistema Nacional de Refinación.
Cronología del siniestro
De acuerdo con los primeros reportes, el estruendo se originó en la torre de enfriamiento T-05 de la planta Hidros II. Las versiones preliminares indican que una torre de enfriamiento dentro de las instalaciones habría “reventado”, lo que desencadenó un incendio visible desde diversos puntos de la ciudad. La magnitud del estallido fue tal que habitantes de las colonias aledañas informaron que el estruendo cimbró las estructuras de sus viviendas, lo que motivó evacuaciones preventivas de forma espontánea ante el temor de una tragedia mayor.
Al momento, Pemex no ha emitido un comunicado oficial que precise la causa raíz del incidente o el estado de salud detallado del personal afectado. Por su lado, el gobierno de Oaxaca informó que, a través de la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos, se han realizado recorridos en colonias cercanas a la refinería y no se detectaron daños estructurales en inmuebles y viviendas de la comunidad. Las autoridades mantienen bajo resguardo el área donde ocurrió la explosión para determinar las causas del incidente.
Un complejo estratégico con historial de incidentes
La refinería Antonio Dovalí Jaime es una pieza clave para la soberanía energética del país. Inaugurada en 1979, es la planta más grande del Sistema Nacional de Refinación en el litoral del Pacífico, con una capacidad instalada para procesar hasta 360,000 barriles de petróleo diarios, aunque actualmente opera cerca de los 260,000. Su infraestructura es vital para el abastecimiento de gasolina, diésel y turbosina en estados como Oaxaca y Chiapas, además de exportar crudo a mercados internacionales como Japón y China.
Sin embargo, el historial de seguridad del complejo ha sido motivo de preocupación constante. Desde el grave incendio de junio de 2017, que obligó a evacuar a 8,000 personas, hasta los siniestros más recientes registrados en abril de 2022 y durante el segundo semestre de 2024, la planta ha enfrentado fallas críticas recurrentes. Este nuevo evento pone nuevamente bajo la lupa el mantenimiento y las condiciones operativas de una instalación que, por su ubicación y relevancia, representa tanto un motor económico como un riesgo latente para la población oaxaqueña.


