Un juez cambió el día de ayer, viernes 24 de julio, la prisión domiciliaria impuesta al exprocurador federal, Jesús Murillo Karam, en su lugar usaría el brazalete electrónico y se le impondría una restricción de movilidad.
El Juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, Edmundo Manuel Perusquia Cabañas, anuló la prisión preventiva justificada al considerar que el proceso se ha prolongado por más de dos años por causas no atribuibles al exfuncionario.
¿Cuáles son las nueva medidas impuestas?
En lugar de la reclusión domiciliaria, la cual lo privaba de la libertad, optaron por imponerle resguardo domiciliario, así como el uso de un brazalete electrónico y la prohibición de salir de la Ciudad de México, tampoco podrá acercarse a las víctimas o reunirse con personas distintas a sus familiares.

Cabe destacar que, aunque obtuvo este cambio de medidas, el juicio sigue en marcha y también enfrenta otra causa penal por el caso Ayotzinapa que incluye delitos de tortura, desaparición forzada y coalición de servidores públicos por los hechos del 26 de septiembre de 2014 que derivaron en la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, ubicada en el Municipio de Tixtla, Guerrero; también está relacionado con presuntas agresiones en contra de Felipe Rodríguez Salgado, alias “El Cepillo”.

¿Quién es Murillo Karam?
Jesús Murillo Karam fungió como diputado federal y fue gobernador del estado de Hidalgo, de 1993 a 1998.
Ocupó el cargo de procurador general de la República durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, asumiendo el cargo el 4 de diciembre de 2012 y hasta el 27 de febrero del 2015, razón por la cual encabezó las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, hechos ocurridos la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014 y de donde se construyera lo que se conoce como “la verdad histórica”.

El político es recordado por su polémica frase: “Ya me cansé”, la cual pronunció el 26 de septiembre de 2014, durante una conferencia de prensa en donde muchos periodistas tenían dudas, en esta, su tarea era dar nuevos informes sobre la investigación.
Esta frase acusó indignación no solo entre los padres de las víctimas, sino en la sociedad mexicana.
