Moverse en motocicleta por la Ciudad de México se ha transformado en la solución favorita para miles de capitalinos que buscan evitar el tráfico pesado y reducir costos de traslado. Sin embargo, esta tendencia también ha detonado un problema de seguridad que crece a ritmo acelerado: el robo de estos vehículos en las calles de la capital.
De acuerdo con el registro de Vehículos de Motor Registrados en Circulación del INEGI, el parque vehicular de dos ruedas en la capital alcanzó una cifra récord de 716,400 motocicletas en circulación, lo que representa un crecimiento del 18% en el último año y un volumen 3.4 veces mayor al registrado hace apenas una década.

Este incremento masivo ha convertido a las motos en uno de los objetivos principales para la delincuencia.
El modus operandi: 85% de robos sin violencia y las alcaldías en alerta
Las cifras de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) reflejan la dimensión del problema, al contabilizar más de 3,248 carpetas de investigación al año por este ilícito, marcando un incremento del 36.8% en comparación con 2019. El dato más alarmante revelado por las autoridades es la modalidad en la que se ejecutan: el 85.6% de los robos ocurren sin violencia, ejecutados en cuestión de segundos cuando las unidades quedan estacionadas en la vía pública sin sistemas de seguridad o candados.
En contraste, los robos cometidos con violencia mostraron una reducción superior al 50%. Asimismo, los reportes del Ministerio Público ubican a las alcaldías Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y Tláhuac como los puntos rojos de la capital, al concentrar la mayor cantidad de denuncias y operativos por este delito.
Solo 2 de cada 10 motos robadas se recuperan
La situación se vuelve aún más crítica al analizar la efectividad del rastreo y devolución de los vehículos a sus dueños. Cifras oficiales de la Fiscalía confirman que existe una tasa de recuperación de apenas el 20%, es decir, únicamente 2 de cada 10 motocicletas robadas logran ser recuperadas por los elementos de seguridad en la capital.

El motivo detrás de este bajo porcentaje radica en la velocidad del mercado negro. La Fiscalía calcula que cerca del 80% de las unidades sustraídas son trasladadas de inmediato a talleres clandestinos para ser desmanteladas y vendidas por partes, o bien, comercializadas en otras entidades con placas y documentos clonados.
