La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió este jueves una nota diplomática dirigida a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El motivo reside en la visita al país de la comisionada Rosa María Payá, ciudadana estadounidense de origen cubano, quien omitió informar de manera previa sobre su presencia y actividades en territorio mexicano, en contravención a los protocolos establecidos.
Rosa María Payá participó el pasado 22 de enero en un foro de la Universidad de la Libertad, espacio donde emitió críticas contra el gobierno de Cuba.
El reclamo técnico de la Cancillería
De acuerdo con la dependencia federal, los integrantes de la CIDH tienen la obligación de notificar sobre sus viajes, ya sean de carácter oficial o privado.
Ante ello, la Cancillería explicó que, bajo el artículo 12 del Estatuto de la Comisión, los comisionados gozan de inmunidades similares a las de los agentes diplomáticos, lo que exige una práctica institucional de comunicación constante.

La Cancillería no recibió notificación alguna por parte de la comisionada Payá respecto del viaje que efectuó a México”, subrayó la dependencia.
De acuerdo a la dependencia, la SRE tuvo conocimiento de estos hechos mediante reportes de prensa y recordó que el artículo 4 del Estatuto del organismo señala que el cargo de comisionado es incompatible con actividades que afecten su independencia o imparcialidad.
Tensión con el Congreso de Estados Unidos por Payá
La polémica visita escaló al terreno político tras las declaraciones del congresista republicano Carlos A. Giménez. El legislador calificó a la presidenta de México como una “marioneta” y aseguró que agentes castristas operan en el país para su saqueo.

Ante estos señalamientos, Roberto Velázquez, subsecretario para América del Norte, fijó la postura del gobierno mexicano.
“Claudia Sheinbaum fue elegida democráticamente por México. Nuestra política exterior es soberana y se basa en principios históricos. Como le expresé personalmente, no buscamos confrontación, pero sí el respeto a nuestras decisiones y a la no intervención”.
La respuesta de Velázquez enfatiza que México se mantiene abierto al diálogo constructivo, pero bajo la exigencia de respeto mutuo hacia la investidura presidencial y la soberanía nacional.
RB
