Tomar suplementos alimenticios sin control en el mercado actual genera preocupación entre la comunidad médica por sus efectos adversos. La doctora Bertina Ferrández, especialista en nutrición y dietética, alertó que consumir estos productos sin una valoración clínica previa entraña riesgos severos para el organismo, normalizando la falsa creencia de que lo natural no hace daño.
El peligro de exceder los suplementos
De acuerdo con la especialista miembro de la plataforma Top Doctors, casi todos los nutrientes poseen un Nivel de Ingesta Superior Tolerable (UL) definido por organismos internacionales como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Superar estos límites mediante el uso de suplementos eleva la probabilidad de sufrir toxicidad orgánica y enmascarar enfermedades de base.
El problema se agrava cuando las personas acumulan un mismo componente al combinar multivitamínicos, cápsulas para el pelo o productos para las defensas. Este consumo cruzado eleva peligrosamente los niveles de vitamina A, vitamina D y zinc, desencadenando alteraciones que van desde problemas digestivos y alergias hasta anomalías detectables en pruebas analíticas de función hepática.

Efectos secundarios con el uso de algunos suplementos
Los perfiles de seguridad de los suplementos nutricionales cambian drásticamente cuando interactúan con patologías previas o tratamientos farmacológicos crónicos. La combinación de sustancias populares sin supervisión profesional puede potenciar efectos dañinos o anular la eficacia de medicamentos esenciales.
Combinaciones críticas que se deben evitar:
- Omega-3 y Vitamina E: No deben mezclarse con anticoagulantes o antiinflamatorios crónicos por el riesgo de sufrir hemorragias.
- Melatonina: Su uso con sedantes, alcohol o antihistamínicos potencia la somnolencia extrema y causa desorientación.
- Probióticos: Requieren restricción y vigilancia estricta en pacientes bajo quimioterapia o tratamientos inmunosupresores.
Por otra parte, el exceso de minerales como el magnesio y el hierro genera cólicos, diarrea y daño hepático o cardiaco a largo plazo. Asimismo, dosis altas de creatina propician retención de líquidos e hinchazón, mientras que las vitaminas liposolubles estancadas en el cuerpo dañan el sistema óseo y la función renal. La recomendación médica es sustituir la automedicación con estos productos por una mejora real en la dieta diaria.


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