El día de ayer, El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia anunció una orden de búsqueda internacional contra Pavel Durov, el creador y director ejecutivo de Telegram, acusado de “complicidad con el terrorismo”.
De acuerdo con el comunicado del FSB, Telegram no ha eliminado “numerosos canales, chats y bots” que son “utilizados activamente por los servicios de inteligencia ucranianos y por organizaciones terroristas y extremistas para preparar y coordinar actos de sabotaje y terrorismo, asesinatos en masa y ciberfraude” en Rusia.
Además de este cargo, Rusia lo acusa de utilizar un bot de citas para entrenar jóvenes rusos para actividades de sabotaje, agredir a miembros de las fuerzas de seguridad y cometer actos contra infraestructuras energéticas y de transporte, todo coordinado por fuerzas de inteligencia ucranianas. Al respecto, Durov utilizó su cuenta de X para burlarse de las acusaciones rusas.


Telegram es una aplicación prohibida en Rusia, aunque no es el único país que ha considerado esta acción. En Australia, se ha registrado contenido violento en esta aplicación de mensajería, que despertó alertas gubernamentales.
De acuerdo con AP, el organismo australiano de control de seguridad en línea demandó a Telegram por 38 millones de dólares, al afirmar que la plataforma no retiró contenido extremista, como videos de tiroteos masivos de supremacistas blancos en Nueva York y en la ciudad neozelandesa de Christchurch, así como decapitaciones del grupo Estado Islámico.
Mientras tanto, Telegram esta bloqueado en China desde 2015 presuntamente por un “cortafuegos” gubernamental, para prevenir criticas al gobierno, así como para prevenir disidencias. Lo mismo sucede en Irán, donde desde 2018, tras las protestas de 2017, el Gobierno culpó a Telegram de facilitar las manifestaciones y aseguró que debían promoverse las apps nacionales. De manera similar sucedió en Tailandia desde 2020.


En España, se prohibió el servicio durante unos días por presunta piratería. Mientras que en Alemania, Reino Unido, Ucrania, Bielorrusia e India, se investiga a la aplicación por diversas actividades delictivas como difusión de desinformación, pornografía infantil y por fomentar las protestas contra los diferentes gobiernos o minorías.
En México, no hay ninguna prohibición para el uso de Telegram, sin embargo, se han registrado distintos canales de contenido que atenta con los derechos humanos y sexuales de las personas.
