El sistema de salud en Venezuela enfrenta un panorama crítico tras los recientes terremotos que azotaron a siete estados del país. Aunque más de 50 hospitales permanecen operativos en las zonas afectadas, la realidad dentro de sus instalaciones es alarmante. La combinación de los daños estructurales causados por los sismos y las profundas carencias que el sector sanitario venezolano arrastraba desde hace años ha dejado a la red asistencial trabajando en condiciones extremas y con una capacidad severamente limitada.
Una evaluación exhaustiva realizada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) revela la magnitud del desastre en la infraestructura médica. Según el informe oficial, tres hospitales sufrieron daños estructurales de tal gravedad que obligaron a su evacuación inmediata. Asimismo, otros 24 centros asistenciales reportaron afectaciones que comprometieron temporalmente su funcionamiento, mientras que 20 más presentaron daños menores. El impacto también alcanzó a la red periférica, registrándose 20 establecimientos ambulatorios especializados dañados y más de 100 unidades de atención primaria afectadas, de las cuales 20 muestran deterioros severos.

Colapso y escasez de personal médico
La emergencia médica desbordó por completo las capacidades locales durante las primeras horas posteriores a los movimientos telúricos. En algunos casos en hospitales con capacidad para 50 camas había 200 pacientes.
La OPS también enfatizó que el desabasto de medicamentos y vacunas previo, debilitó la primera línea de defensa sanitaria en las primeras horas de la tragedia. “Encontramos que muchos de esos servicios de salud no tenían los elementos esenciales para responder. De tal manera que la respuesta rápida de ayuda internacional complementó aquellos esfuerzos nacionales”, indicó el organismo.
A la pérdida de infraestructura se suma la escasez de personal médico, siendo el estado La Guaira una de las regiones más golpeadas en este aspecto. En dicha localidad, las capacidades operativas quedaron reducidas drásticamente tras perderse a la mitad del personal de salud. Esta alarmante disminución se debe a que un gran número de trabajadores falleció, permanece desaparecido, se encuentra lesionado o perdió su vivienda, lo que forzó su desplazamiento inmediato hacia otras regiones del país, dejando los centros asistenciales prácticamente desiertos.