Durante la 89 Convención Bancaria, el exprimer ministro de Canadá, Justin Trudeau, hizo un llamado a la cautela y la alineación estratégica entre México y su país frente a la actual revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante la clausura del cónclave financiero en este polo turístico, el político canadiense subrayó la necesidad de responder con entereza a los planteamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, para evitar reacciones desmedidas que afecten la estabilidad regional.
Trudeau, quien encabezó el gobierno de Ottawa entre 2015 y 2025, sostuvo que el proceso técnico previsto para este año debe abordarse como una “revisión” y no como una “renegociación de alto riesgo”.
Para el exmandatario, el daño principal en la actualidad no reside en el tratado mismo, sino en la percepción de inseguridad que Washington busca proyectar sobre sus socios comerciales.
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Incertidumbre como estrategia política
De acuerdo con el análisis presentado ante el sector bancario mexicano, la administración de Donald Trump utiliza la duda sobre el futuro del acuerdo como una herramienta para debilitar la confianza que atrajo inversiones a México y Canadá durante décadas.
No obstante, Justin Trudeau advirtió que esta táctica comienza a ser contraproducente para los propios intereses de Estados Unidos, dado que los capitales globales exigen reglas previsibles a largo plazo.
“La unidad es palanca… El presidente estadounidense está acostumbrado a negociaciones duras y espera que sus contrapartes defiendan sus propios intereses”.
[Gráfico que muestra la balanza comercial trilateral y los periodos de revisión del T-MEC]
El ponente recalcó que las decisiones de inversión corporativa se proyectan a 20 o 25 años, por lo que la erosión del entorno de negocios afecta la competitividad de toda la zona norte del continente. En este sentido, instó a las delegaciones de México y Canadá a dejar claras las líneas rojas que no están dispuestas a cruzar en la mesa de diálogo.
En un matiz más personal sobre la relación bilateral con su vecino del sur, Justin Trudeau abordó la controversia generada por las declaraciones de Trump sobre la posible anexión de Canadá como el “estado 51” de la Unión Americana. El exministro reconoció que este planteamiento hirió la sensibilidad de una sociedad orgullosa de su soberanía y sus diferencias culturales.
“Tener a nuestro aliado más cercano tratarnos así realmente molestó a los canadienses”.
Esta molestia se tradujo en acciones concretas por parte de la ciudadanía canadiense, como la reducción de viajes turísticos hacia Estados Unidos y el boicot selectivo a productos emblemáticos como el bourbon de Kentucky o los vinos californianos.