Durante una entrevista televisiva con la cadena FOX NEWS, el presidente estadounidense Donald Trump reveló que contempló la posibilidad de renombrar al Golfo de México como “Golfo de Trump”, aunque descartó la iniciativa oficial.
Trump aprovechó para hablar sobre la producción de petróleo en el Golfo de México y fue ahí que recordó el cambio de nombre originalmente anunciado en su toma de posesión en enero de 2025.
“Estuve pensando en llamarlo Golfo de Trump, pero decidí no hacerlo”, dijo.
Del “Golfo de México” al “Golfo de América”
Trump reiteró que en Estados Unidos rige una orden ejecutiva firmada al inicio de su segundo mandato que obliga al sistema federal de nombres geográficos a utilizar el término “Golfo de América” (Gulf of America) en todos los documentos y mapas oficiales dentro de su jurisdicción.

Cabe recordar que la medida tuvo un impacto en enero de 2025, cuando la plataforma Google Maps reflejó el cambio de nomenclatura dentro del territorio estadounidense.
Sin embargo, en México y en el resto de la cartografía internacional, la denominación original se mantuvo sin alteraciones, lo que evidencia el alcance limitado de la orden ejecutiva frente a los estándares internacionales.
Respuesta diplomática y el derecho del mar
En ese momento, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desestimó la validez de un cambio unilateral por parte de la administración Trump.
La mandataria argumentó que el reconocimiento del Golfo de México es de carácter internacional y que la soberanía de una nación sobre el mar territorial se limita, según el derecho del mar, a las 12 millas náuticas desde la línea de costa.

El gobierno de México objetó formalmente la actualización de Google al considerar que la plataforma aplicó de forma incorrecta una orden que solo posee validez administrativa interna en Estados Unidos y no sobre la totalidad del cuerpo de agua.
Hasta el momento, la Organización Hidrográfica Internacional mantiene el nombre “Golfo de México” en sus registros y tratados vigentes, por lo que cualquier modificación en la cartografía global fuera de las fronteras estadounidenses carece de sustento legal y técnico.

