Por primera vez, el Palacio de Bellas Artes abrirá sus puertas para recibir a un personaje de la política, este viernes 30 de octubre para rendir un homenaje de cuerpo presente a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, histórico dirigente de la izquierda mexicana y pionero de la transición democrática en el país, quien falleció a los 92 años.
La ceremonia institucional se programó tras una decisión familiar de posponer los servicios de cremación inicialmente previstos, permitiendo así que la ciudadanía, figuras políticas y simpatizantes acudan a expresar sus condolencias al recinto cultural más emblemático del país.
Último adiós en el recinto cultural capitalino
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, confirmó que el tributo póstumo iniciará a partir de las 10 horas y cuyo acceso estará abierto al público en general para que puedan honrar la memoria del político michoacano, recordado por abrir camino a las libertades cívicas y fundar los cimientos organizativos de la oposición moderna en México.
Durante la jornada previa, familiares y representantes de la vida pública despidieron al ingeniero en una ceremonia íntima realizada en el Panteón Francés. A dicho funeral asistieron la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, así como diversas personalidades de todo el ámbito político nacional, quienes reconocieron la vigencia de su legado histórico.
Las muestras de solidaridad se multiplicaron en el transcurso de las horas desde distintos sectores institucionales y sociales. Las autoridades capitalinas reiteraron el llamado a la población para asistir de manera ordenada al homenaje en el Centro Histórico, buscando reconocer una trayectoria ligada indeleblemente a la construcción institucional del México actual.
Legado político y cimientos de la democracia
La trayectoria de Cárdenas marcó los puntos de inflexión más determinantes en la historia electoral contemporánea de México. Desde su paso como gobernador de Michoacán hasta su histórica candidatura presidencial de 1988 al frente del Frente Democrático Nacional, su figura dinamitó el monopolio político tradicional de aquella época y propició la creación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Asimismo, su victoria en los comicios de 1997 lo convirtió en el primer jefe de Gobierno de la capital electo mediante el voto popular, poniendo fin al modelo en el que el titular del Ejecutivo federal designaba de forma directa -por dedazo- a la administración metropolitana.