La Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer los resultados de una revisión exhaustiva sobre la supuesta relación entre las vacunas y los trastornos del espectro autista (TEA), concluyendo que no existe evidencia científica que respalde esa conexión. El anuncio, realizado por el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus, busca despejar dudas en medio de la persistente desinformación que circula en redes sociales y algunos sectores de opinión pública.
El estudio fue elaborado por el Comité Asesor Mundial sobre Seguridad de las Vacunas (GACVS), órgano técnico de la OMS encargado de evaluar la seguridad de los programas de inmunización. De acuerdo con lo expuesto, se revisaron dos análisis sistemáticos recientes y se incorporaron 31 investigaciones primarias publicadas entre 2010 y 2025.

Los trabajos incluyeron estudios sobre vacunas infantiles y maternas, así como sobre componentes específicos como el tiomersal —un conservante utilizado en algunas dosis— y los adyuvantes de aluminio, empleados para potenciar la respuesta inmune.

Ante este panorama, los resultados fueron contundentes. Ninguno de los estudios revisados estableció una relación causal entre la aplicación de vacunas y el desarrollo de autismo. De acuerdo con la OMS, la evidencia acumulada confirma lo que ya se había señalado en evaluaciones previas: las vacunas son seguras y constituyen una herramienta esencial para la salud pública.
Polémica
La discusión sobre un supuesto vínculo entre vacunas y autismo se remonta a finales de los años 90, cuando un estudio publicado en el Reino Unido sugirió una relación entre la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) y el desarrollo de TEA.
Aquella investigación fue posteriormente desacreditada y retirada por la revista médica que la publicó, pero el impacto mediático generó un movimiento antivacunas que persiste hasta hoy.
En países como México, Estados Unidos y varias naciones europeas, la desinformación ha provocado brotes de enfermedades previamente controladas, como el sarampión, debido a la disminución en las tasas de vacunación infantil. La OMS subrayó que combatir estas narrativas es crucial para mantener la confianza en los programas de inmunización.


Implicaciones
El organismo internacional destacó que las conclusiones del GACVS deben servir como base para las políticas de salud pública en todo el mundo. La reafirmación de la seguridad vacunal respalda la continuidad de campañas de inmunización y refuerza la importancia de la participación ciudadana.
Además, la OMS llamó a los gobiernos a fortalecer la comunicación con la población, utilizando mensajes claros y accesibles que contrarresten la desinformación. “Las vacunas salvan millones de vidas cada año. No hay evidencia que las vincule con el autismo”, señaló Tedros en su intervención.
El nuevo estudio de la OMS no solo desmonta una de las teorías conspirativas más persistentes de las últimas décadas, sino que también refuerza la necesidad de confiar en la ciencia y en los sistemas de salud.
