El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, advirtió que la reciente ola de imputaciones contra una decena de funcionarios y exservidores públicos de México es apenas el inicio de una serie de procesos judiciales.
En una entrevista concedida a la cadena News Nation, el funcionario federal aseguró que el Departamento de Justicia dará continuidad a las investigaciones sobre los nexos entre el poder político y los cárteles del narcotráfico.
Blanche, quien asumió la titularidad interina de la fiscalía tras la salida de Pam Bondi, recordó que el pasado 30 de abril se hicieron públicas las acusaciones contra 10 figuras del ámbito público mexicano.
Entre los señalados destaca el ahora gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, imputado por tráfico de drogas y delitos relacionados con el uso de armas de fuego.
“Es algo que hemos hecho en el pasado, pero ciertamente lo seguiremos haciendo”, puntualizó el fiscal.
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Cooperación de capos e impacto en la estructura criminal
De acuerdo con el análisis de Todd Blanche, la detención y procesamiento en suelo estadounidense de líderes del Cártel de Sinaloa, como Ismael “El Mayo” Zambada y los hermanos Joaquín y Ovidio Guzmán López, abre una ventana para obtener información clave.
El fiscal explicó que la probable cooperación de estos mandos criminales con la justicia de Estados Unidos podría derivar en expedientes adicionales contra funcionarios en activo o retirados.
El objetivo de estas acciones es eliminar la sensación de impunidad de la que gozaban anteriormente los líderes de las organizaciones transnacionales.
“Queremos que teman que, si son detenidos, acabarán en Chicago, en Nueva York, en San Diego o en Texas, que es nuestro objetivo”, afirmó Blanche.
Bajo este esquema, el Departamento de Justicia busca que los cabecillas dejen de sentirse protegidos en sus territorios de origen frente a la posibilidad real de ser extraditados y enjuiciados.
Relación bilateral y el factor de las tropas federales
Pese a la contundencia de los procesos judiciales, Todd Blanche calificó como positiva la relación actual con una parte considerable del gobierno de México. Subrayó que la estabilidad del vínculo entre ambos países depende de la colaboración en rubros estratégicos como la migración y el combate al trasiego de estupefacientes.
“Todos queremos detener el flujo de drogas. Sé que el liderazgo en México lo quiere, igual que nosotros”, indicó.
Respecto a la controversia sobre el posible despliegue de tropas federales de Estados Unidos en territorio mexicano, el fiscal interino mantuvo una postura cautelosa. Blanche precisó que dicha determinación no corresponde al Departamento de Justicia, sino que es una facultad exclusiva del presidente Donald Trump.
Mientras tanto, la fiscalía estadounidense mantendrá la estrategia de judicializar los nexos políticos y redoblar los esfuerzos operativos con agencias federales y socios en Sudamérica para debilitar la infraestructura de los cárteles.


