En un contexto donde el gasto sanitario representa una carga creciente para las finanzas públicas, un reciente estudio de Economist Impact, en colaboración con la empresa Haleon, ha revelado una cifra impactante: mejorar la alfabetización en salud en México podría ahorrarle al país hasta 179,000 millones de pesos anuales.
Este concepto, que se refiere a la capacidad de los ciudadanos para comprender, procesar y aplicar información médica básica, se perfila como la herramienta más económica y eficiente para transformar el panorama de la salud nacional en 2026.

El impacto económico de saber cuidarse
La investigación, denominada “Índice de Inclusión en Salud (Fase 3)”, destaca que el costo de atender a un paciente con baja capacidad de comprensión sobre su estado es significativamente mayor que el de uno informado. En cifras concretas, el gasto individual para quienes no entienden sus tratamientos asciende a los 39,537 pesos, mientras que para una persona con alta alfabetización sanitaria, este costo se reduce drásticamente a 14,247 pesos. Esta brecha económica demuestra que la falta de educación preventiva no solo afecta la calidad de vida, sino que drena los recursos del Estado.
Expertos señalan que la clave reside en el autocuidado y la prevención. Por ejemplo, se estima que solo el 24.5% de los pacientes diagnosticados con diabetes en México mantienen un control adecuado de sus niveles de glucosa. Si esta cifra mejorara mediante programas educativos, no solo se reducirían las complicaciones crónicas, sino también la saturación de los hospitales públicos. Además, el informe sugiere que una mejor comprensión de factores externos, como la contaminación del aire, podría evitar 28,000 muertes al año y ahorrar otros 21,000 millones de pesos adicionales.
Retos estructurales para la inclusión sanitaria
A pesar de los beneficios evidentes, México enfrenta barreras significativas. Las desigualdades socioeconómicas, la diversidad lingüística y la fragmentación de las instituciones de salud impiden que la información llegue de manera clara a todos los sectores de la población.
La alfabetización no es solo saber leer un folleto, sino entender cómo los hábitos diarios impactan en enfermedades musculoesqueléticas u osteoporosis, áreas donde se estima que la educación podría reducir el impacto negativo en un 40% y 22%, respectivamente.

El estudio global enfatiza que el empoderamiento del paciente es un motor para el Producto Interno Bruto. Al reducir las bajas laborales y los tratamientos de emergencia por condiciones prevenibles, la economía mexicana ganaría competitividad. Por tanto, instituciones de salud y actores privados coinciden en que la inversión en comunicación clara y educación sanitaria es, hoy por hoy, la inversión más rentable para el país. Implementar políticas públicas que simplifiquen la terminología médica y acerquen el conocimiento a las comunidades más vulnerables es el paso necesario para alcanzar esta meta de ahorro y bienestar colectivo.
