El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, desestimó este martes las especulaciones sobre una posible candidatura presidencial para el ciclo electoral de 2028. Durante la rueda de prensa semanal en la Casa Blanca —espacio que ocupó en sustitución de la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt—, el funcionario afirmó que su prioridad absoluta reside en el desempeño de sus funciones actuales dentro de la administración de Donald Trump.
Ante el cuestionamiento sobre su futuro político, el exsenador fue enfático al distanciarse de la carrera por la Casa Blanca.
“No soy un posible futuro candidato. Soy vicepresidente, me gusta mucho mi trabajo y voy a esforzarme al máximo para hacerlo lo mejor posible”, puntualizó ante el cuerpo de prensa.
Durante el encuentro, el segundo al mando de la estructura federal defendió las líneas de política exterior del gobierno frente a actores clave como Irán y la Unión Europea.


El factor Marco Rubio y la sombra de 2028
La presencia de JD Vance en el estrado ocurre semanas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, realizara un ejercicio similar, lo que disparó las conjeturas sobre quién de los dos encabezará el relevo generacional del Partido Republicano.
Aunque el presidente Donald Trump sugiere la posibilidad de que ambos conformen una dupla electoral en el futuro, Vance evitó comprometerse con esa idea.
“Quiero mucho a Marco. Creo que es un gran secretario de Estado. Se ha convertido en un amigo muy, muy cercano. Pero ambos estamos muy centrados en cumplir ahora mismo con las responsabilidades que nos ha encomendado el pueblo estadounidense”, declaró Vance.
A pesar de estas evasivas, el vicepresidente encabeza actualmente las encuestas de preferencia para la nominación republicana, con Rubio en un cercano segundo puesto tras el impacto mediático de la reciente operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

Restricciones constitucionales y el futuro del partido
El debate sobre la sucesión cobra relevancia debido a que Donald Trump no puede postularse nuevamente, al cumplir con el límite constitucional de dos mandatos.
Aunque el actual mandatario ha impulsado la imagen de sus dos colaboradores más cercanos como un tándem de poder, no ha precisado quién debería liderar la fórmula.
Por su parte, Marco Rubio aseguró que no buscaría la nominación en caso de que JD Vance decida participar. Sin embargo, la exposición mediática de ambos funcionarios en los foros principales del Ejecutivo mantiene activa la discusión sobre el control del partido.
Con información de EFE

