Del 15 al 17 de junio, la localidad francesa de Évian es el epicentro de la diplomacia internacional, al albergar la cumbre del (G7). Nacido por iniciativa gala en 1975, el Grupo de los Siete surgió con el propósito de afrontar la crisis petrolera de la época, opera sin personalidad jurídica ni secretariado permanente. Por ello, la responsabilidad organizativa recae directamente sobre el país que ostenta la presidencia rotatoria, el cual define una agenda que ha evolucionado desde la coordinación financiera hacia desafíos globales multidimensionales.
En esta edición, las deliberaciones no solo se centran en los conflictos de Medio Oriente y Ucrania, sino también en corregir los desequilibrios económicos globales para prevenir futuras crisis financieras y contener las tensiones comerciales. Asimismo, el bloque busca redefinir su relación con el sur global a través de alianzas estratégicas de inversión en salud, educación y mitigación climática, superando el modelo asistencialista tradicional para construir un crecimiento sostenible y compartido.

Transición energética, salud y protección a la infancia
De igual forma, el suministro de materias primas estratégicas ocupa un lugar prioritario en los debates de Évian. Los mandatarios evaluarán mecanismos para garantizar el acceso a minerales críticos, indispensables para el desarrollo de nuevas tecnologías y la transición energética. La estrategia se enfoca en diversificar las cadenas de suministro, disminuir la dependencia externa, asegurar la trazabilidad de los recursos y potenciar la economía circular y el reciclaje a escala global.
También se impulsarán compromisos de alto impacto social y sanitario. En el ámbito de la salud, se promoverá una robusta cooperación científica para combatir el cáncer, agilizando la investigación y el intercambio de datos clínicos con especial énfasis en la oncología pediátrica. En materia de seguridad, las naciones coordinarán acciones contra el narcotráfico y el crimen transnacional, reforzando los controles portuarios y bloqueando los flujos de financiamiento ilícito.
Finalmente, la protección de los menores en el entorno digital y los riesgos de la inteligencia artificial cierran los temas clave. Con la participación de representantes del sector tecnológico, se analizarán normativas frente al ciberacoso y la adicción a pantallas, demostrando la vigencia del G7 para regular los desafíos del siglo XXI.

