En un acto cargado de simbolismo y dolor, pero también de una paz largamente anhelada, Ceci Patricia Flores Armenta, fundadora y líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, despidió finalmente este jueves 2 de abril de 2026 a su hijo, Marco Antonio Sauceda Rocha. La ceremonia fúnebre, realizada en el Panteón Municipal de Hermosillo, marca el cierre de un capítulo de incertidumbre que se prolongó por más de siete años, desde que el joven desapareció en la entidad.
Frente al féretro de Marco Antonio, la activista pronunció palabras que resonaron entre los asistentes: “Aquí ante la tumba de mi hijo, que fue mi objetivo por siete años, puedo decir que cumplí”. Flores Armenta enfatizó que la promesa que la sostuvo durante este tiempo, la de encontrarlo y brindarle una sepultura digna, se ha materializado, permitiéndole ahora tener un lugar donde llorar su ausencia y honrar su memoria con respeto y dignidad.
El hallazgo de Marco Antonio
La localización de los restos de Marco Antonio fue el resultado de años de persistencia y presión por parte del colectivo. El hallazgo ocurrió el pasado 24 de marzo en un predio ubicado en un rancho al norte del ejido Salvador Alvarado, en la zona conocida como la Costa de Hermosillo. La activista aclaró con transparencia que los trabajos de localización fueron ejecutados por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE), institución que cumplió con su deber legal tras las constantes solicitudes de búsqueda en el área.

“Ellos hicieron el hallazgo, como es su deber. Yo participé en las diligencias de exhumación e identificación y hoy puedo tener a mi hijo conmigo”, explicó Flores Armenta, subrayando la importancia de la colaboración, aunque sea tardía, de las autoridades en los procesos de identificación humana en el país.

Ceci Flores despide a su hijo
Durante el sepelio, la líder buscadora no estuvo sola. Fue cobijada por integrantes de colectivos hermanos de Sonora, Jalisco y otras entidades federativas, además de organizaciones de la sociedad civil y periodistas que han dado seguimiento a su trayectoria. Para muchas de estas mujeres, el caso de Ceci Flores representa una esperanza agridulce: la posibilidad de que, con el tiempo y el esfuerzo suficiente, sea posible encontrar a quienes faltan en casa.
Pese a este logro personal, Flores Armenta fue enfática al señalar que este sepelio no significa su retiro de las brigadas. La activista advirtió que su compromiso social sigue intacto y que continuará participando activamente en las jornadas de búsqueda a lo largo y ancho del territorio mexicano. Hizo un llamado enérgico a otras familias que atraviesan por la misma tragedia para que no desistan y sigan exigiendo a los gobiernos el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales en materia de desaparición forzada.

La lucha de Ceci Flores continúa
La lucha de Ceci Flores tiene un motor doble. Tras despedir a Marco Antonio, la activista adelantó que sus esfuerzos ahora se concentrarán con mayor fuerza en la localización de su otro hijo, Alejandro Guadalupe Islas Flores, quien fue visto por última vez en 2015 en la ciudad de Los Mochis, Sinaloa.

“Los buscamos porque los amamos”, concluyó la activista, reiterando que su voz seguirá siendo el eco de miles de familias mexicanas. Con el viaje a Sinaloa en puerta, Ceci Flores reafirma que, aunque una promesa ha sido cumplida, su misión de vida está lejos de terminar mientras existan personas cuyo paradero aún es un misterio para sus seres queridos.
