En un nuevo capítulo de tensiones retóricas entre Caracas y Washington, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, desestimó de forma categórica las recientes afirmaciones del mandatario estadounidense, Donald Trump. Durante una comparecencia desde La Haya, la funcionaria aseguró que bajo ninguna circunstancia el país sudamericano cederá su soberanía para integrarse a la federación norteamericana.
La reacción de Rodríguez surge tras una entrevista concedida por Trump a la cadena Fox, donde el republicano declaró que considera “seriamente” la posibilidad de que Venezuela se convierta en el estado número 51, bajo la premisa de que los ciudadanos venezolanos “lo aman”.

La respuesta de Caracas ante las aspiraciones de Trump
Ante estos comentarios, Rodríguez fue enfática al defender el sentimiento nacionalista. “Eso no está previsto. Jamás estaría previsto porque si algo tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia”. Con estas palabras, la dirigente buscó neutralizar la narrativa de la Casa Blanca, la cual ya había lanzado dardos similares el pasado mes de marzo.
Cabe recordar que, tras la victoria de la selección venezolana de béisbol frente a Italia en el Clásico Mundial 2026, Trump ya había ironizado en su plataforma Truth Social con la pregunta “¿Estado número 51?”. A pesar de estas reiteradas bromas y la sugerencia de Trump sobre postularse a elecciones en Venezuela, Rodríguez mantuvo un enfoque basado en la memoria histórica del país.
Soberanía y peso energético estratégico
Pese al choque de posturas, la presidenta encargada optó por no romper los lazos diplomáticos al señalar que Caracas prioriza una agenda de cooperación con Washington. No obstante, subrayó que el destino de la nación no es ser una colonia. “Nuestra historia es una historia de gloria de hombres y mujeres, que dieron su vida por hacer de nosotros, no una colonia, sino un país libre”, sostuvo.

Finalmente, Rodríguez recordó el valor geopolítico del territorio al destacar que Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del mundo y un potencial gasífero de primer nivel, factores que blindan su postura de independencia frente a cualquier oferta de anexión extranjera.
