La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, autorizó este jueves una nueva partida de ayuda humanitaria para Cuba con un valor de 6 millones de dólares.
El anuncio ocurre en un entorno de máxima tensión diplomática, derivado del veto total a los envíos de crudo hacia la isla y la reciente orden presidencial para aplicar aranceles a cualquier entidad que suministre combustible al país caribeño.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta asistencia busca paliar la escasez de insumos básicos que, bajo la óptica de Washington, deriva de la gestión financiera del Gobierno cubano y no de las restricciones energéticas.
Jeremy Lewin, subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, sostuvo que la carencia de alimentos en los estantes no es consecuencia del bloqueo al crudo venezolano.
“Tienen miles de millones de dólares, pero no los usan para comprar alimentos para los cubanos de a pie”, afirmó el funcionario.
Logística de entrega y canales de distribución
La ayuda anunciada a Cuba se suma a los 3 millones de dólares enviados el pasado 14 de enero para los damnificados por el huracán Melissa.
El cargamento actual consiste en decenas de miles de unidades de productos básicos, tales como kits de higiene, arroz, pasta, frijoles y atún enlatado.
La distribución se concentrará en la zona oriental de la isla, región que sufrió los mayores estragos tras el paso del meteoro a finales de octubre.
Para evitar el control estatal, la carga se enviará desde Miami a través de canales previamente establecidos y se repartirá mediante parroquias locales.
Al respecto, Lewin puntualizó la estrategia de empaque: “Estamos entregando productos preenvasados para dificultar mucho más la interferencia del régimen”.

El colapso del suministro energético
La crisis de abastecimiento en Cuba se agudizó tras la operación militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero, la cual culminó con la captura de Nicolás Maduro.
Este evento significó la interrupción de un flujo vital de hidrocarburos. Según estimaciones técnicas, de los 110,000 barriles diarios de petróleo que requiere la isla para su demanda energética, Venezuela suministró aproximadamente 30,000 durante el año 2025.
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, denunció este jueves que la isla no recibe combustible del exterior desde diciembre. El mandatario alertó sobre las consecuencias críticas del bloqueo petrolero, postura que el gobierno de Estados Unidos calificó como “retórica absurda”.
“Instamos a Díaz-Canel y a todos los miembros del régimen cubano a que se centren, ante todo, en cuidar de su pueblo en lugar de tanta retórica”, aseveró Lewin en respuesta a las quejas de La Habana.
La situación coloca a la isla en una encrucijada logística, donde la llegada de insumos básicos por vías religiosas y humanitarias contrasta con la parálisis del sector energético provocada por las sanciones y el cambio de régimen en su principal aliado regional.
RB