Tras una incansable labor de rastreo que se extendió por más de cuatro años, Dulce, una madre perteneciente al colectivo Guerreras Buscadoras Cajeme logró dar con el paradero de su hijo, Ángel Eduardo Espinoza Meza. El joven fue visto por última vez a mediados de abril de 2022 en la zona de Ciudad Obregón, Sonora.
La confirmación del hallazgo ocurrió luego de que peritos de la fiscalía estatal practicaran los análisis correspondientes a los restos localizados en una fosa clandestina dentro del municipio de Bácum.

Doloroso cierre y compromiso con la causa
La agrupación de búsqueda expresó su solidaridad hacia la madre afectada, resaltando la mezcla de alivio y dolor que implica recuperar los restos de un ser querido para poder brindarle un descanso digno. De acuerdo con los reportes de la organización, en el predio donde yacía Ángel Eduardo también se recolectaron objetos personales y documentos que permitirán avanzar en otros procesos de identificación criminalística.
A pesar del trágico desenlace, las integrantes de la brigada enfatizaron que mantendrán sus actividades en terrenos y brechas del estado para seguir auxiliando a quienes continúan rastreando a familiares ausentes.
Crisis de desapariciones en el país
Este caso refleja la profunda problemática de personas no localizadas que ocurren en México. De manera paralela, diversas colectivas han intensificado sus movilizaciones en diferentes zonas del país para visibilizar la magnitud de las ausencias, exigiendo respuestas efectivas a las autoridades competentes y el respeto a las labores de memoria colectiva.

Las madres buscadoras reiteran que, detrás de las cifras oficiales, cada expediente significa una familia que enfrenta la incertidumbre y la exigencia permanente de justicia, verdad y la no repetición.
