La confianza del consumidor en México volvió a mostrar señales de enfriamiento durante noviembre, al registrar su descenso más marcado en casi cuatro años. Este retroceso refleja que los hogares perciben un entorno económico menos favorable, tanto en su situación actual como en lo que esperan para los próximos meses. Además, el indicador revela una creciente inquietud respecto a la estabilidad del empleo y las oportunidades laborales, factores que han comenzado a influir directamente en el ánimo y las decisiones de consumo de las familias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la confianza del consumidor retrocedió 1.6 puntos en noviembre, colocándose en 44.2 unidades. Este nivel no solo representa su peor registro desde diciembre de 2022, sino también la disminución mensual más pronunciada desde diciembre de 2021. En comparación anual, el panorama tampoco es alentador: el indicador cayó 3.5 puntos, su descenso interanual más fuerte desde noviembre de 2022.

Toma de referencia del Inegi: comportamiento histórico del periodo 2019–2021
El indicador de confianza del consumidor hiló ya once meses consecutivos con disminuciones en su comparación anual, una racha que no se veía desde el intervalo comprendido entre diciembre de 2019 y marzo de 2021. Así lo señala un análisis de Banco Base, el cual advierte que esta tendencia evidencia un ánimo cada vez más pesimista entre los hogares respecto al rumbo de la economía y la situación laboral. Este deterioro en las expectativas coincide con un panorama donde el consumo privado comienza a mostrar signos de agotamiento y menor dinamismo.

Un retroceso que marca un nuevo punto crítico
El indicador de confianza del consumidor en México registró en noviembre su descenso más marcado en casi cuatro años, evidenciando un deterioro en la percepción económica de los hogares y un aumento en la inquietud por la estabilidad laboral.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el índice retrocedió 1.6 puntos durante el mes, para ubicarse en 44.2 unidades. Este nivel no solo representa su cifra más baja desde diciembre de 2022, sino también la contracción mensual más severa desde diciembre de 2021. En términos anuales, la caída fue aún más notoria: 3.5 puntos, su descenso interanual más pronunciado desde noviembre de 2022.

El indicador suma ya once meses consecutivos con variaciones anuales negativas, una tendencia que no se registraba desde el periodo comprendido entre diciembre de 2019 y marzo de 2021. Según un análisis de Banco Base, esta racha refleja un ánimo cada vez más pesimista entre los consumidores respecto al rumbo de la economía y las condiciones del mercado laboral, en un escenario donde el consumo privado muestra señales claras de debilitamiento.

La caída de noviembre fue generalizada: los cinco componentes del indicador retrocedieron, evidenciando un deterioro tanto en la percepción actual como en las expectativas a futuro. La valoración de la situación económica del hogar frente a hace 12 meses disminuyó 0.92 puntos, alcanzando su nivel más bajo desde octubre de 2023.
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