La lucha contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ha marcado un hito histórico tras el aval otorgado por las autoridades sanitarias a una nueva opción médica: el lenacapavir, comercializado bajo el nombre de Yeztugo o Sunlenca generado la farmacéutica Gilead Sciences.
La novedad radica en que se trata del primer esquema preventivo de acción prolongada que requiere únicamente dos aplicaciones al año, superando la necesidad del consumo diario de comprimidos o de inyecciones mensuales. Su autorización por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y, recientemente, por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) en México, sitúa a ambos países a la vanguardia de las estrategias de salud pública.
¿Qué es y cómo funciona?
El lenacapavir pertenece a una clase innovadora de medicamentos denominados inhibidores de la cápside, qué a diferencia de las terapias tradicionales que atacan una sola fase de la replicación del virus, esta molécula bloquea al VIH en múltiples etapas de su ciclo de vida dentro del organismo. Su diseño científico permite que permanezca activo en el cuerpo durante periodos prolongados, lo cual posibilita que una dosis administrada mediante inyección subcutánea proteja a la persona durante seis meses.
Esta herramienta se clasifica como profilaxis preexposición (PrEP), es decir, un esquema dirigido a personas que no viven con el virus pero que buscan una protección efectiva ante una posible exposición. Los estudios clínicos a gran escala han demostrado una eficacia superior al 99.9 % en la reducción del riesgo de contagio por vía sexual, posicionándolo como uno de los logros científicos más destacados de los últimos tiempos.


Cambio de paradigma para la prevención del VIH
La principal ventaja de este desarrollo estriba en la simplificación del régimen preventivo, previamente, la profilaxis dependía en gran medida de la ingesta diaria de pastillas, un método que en muchos casos enfrentaba obstáculos como el olvido, el estigma social asociado al consumo cotidiano de fármacos y la falta de adherencia al tratamiento.
Al reducir la intervención a solo dos dosis anuales, la medicina busca eliminar las barreras de constancia y privacidad. La incorporación de esta opción en México, respaldada por la evaluación de calidad, seguridad y eficacia de la Cofepris, un paso decisivo para garantizar el acceso a tecnologías médicas de última generación a sectores de la población expuestos a un mayor riesgo.
Costos en México y el mundo
El aspecto económico del lenacapavir refleja los retos habituales de los medicamentos de alta tecnología, en Estados Unidos, el precio de lista estipulado para el tratamiento anual (dos inyecciones) ronda los 40 mil dólares -más de 700 mil pesos-. No obstante, para evitar que el costo impida su adopción, la empresa desarrolladora ha implementado programas de apoyo, acuerdos con aseguradoras y esquemas de coaseguro que permiten reducir el gasto de bolsillo de los pacientes asegurados e incluso brindar acceso gratuito a personas sin cobertura.
En el plano internacional, especialmente en naciones de ingresos medios y bajos, existen negociaciones para otorgar licencias genéricas y fijar precios diferenciados mucho más accesibles. Tras la reciente autorización sanitaria de Cofepris, el fármaco se encuentra en proceso de integración al mercado. Se prevé que el costo al público y su eventual inclusión en los sistemas de salud pública dependan de los acuerdos comerciales y las políticas de acceso que se determinen entre las autoridades de salud y el laboratorio.

¿Cuáles son los efectos secundarios de su uso?
Algunos posibles efectos secundarios pueden surgir por reacción a la inyección como:
- Inflamación.
- Enrojecimiento.
- Hematomas (moretones).
- Calor.
- Dolor o malestar.
- Picazón.
- Endurecimiento de la piel.
- Pequeña masa o protuberancia/o pequeño bulto.
Es importante decir que también puede causar un efecto secundario grave llamado Síndrome Inflamatorio de Reconstitución Inmunitaria (IRIS), trastorno que ocurre cuando el medicamento comienza a funcionar y fortalece las defensas; pero al recuperar energía, el sistema inmunitario puede reaccionar de forma intensa contra infecciones que antes estaban “escondidas” en tu cuerpo.
Por supuesto, que tales reacciones dependerán de las condiciones de cada persona.
