Este miércoles el primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, informó que terminó la coalición internacional antiyihadista, liderada por Estados Unidos, que ha estado desplegada en Irak desde 2014. Afirmó que “ha comenzado una nueva etapa” en el país con la salida de las tropas extranjeras.
La retirada de las tropas internacionales que lucharon contra el grupo terrorista Estado Islámico fue acordada entre Washington y Bagdad en 2024, cuando se estableció un cronograma para la salida paulatina de soldados extranjeros de Irak que culminó definitivamente este 30 de septiembre, día que ha sido declarado oficialmente como el “Día de la Soberanía” de Irak, informó EFE.
Irak busca independencia en seguridad

Tras anunciar el fin de la misión de la coalición internacional, en la que participaron alrededor de 30 de países, Al Zaidi afirmó que “la cooperación entre fuerzas y naciones amigas ha dado como resultado una victoria sobre uno de los capítulos más oscuros del extremismo y la brutalidad en la historia”.
Asimismo, expresó su agradecimiento a los países participantes en la misión militar, que brindó cobertura aérea al Ejército iraquí, a las fuerzas kurdas y a las milicias chiíes que protagonizaron los combates cuerpo a cuerpo frente a los yihadistas hasta la derrota territorial del Estado Islámico en 2017.
El fin de la misión de la coalición internacional no significa el fin de nuestra lucha contra el terrorismo. Más bien, marca la transición de Irak a una fase en la que asume la plena responsabilidad de su propia seguridad y estabilidad”, añadió el primer ministro, que aseguró que la cooperación internacional continuará.
Finalmente, insistió en que su gobierno está trabajando en un proceso para el desarme y la integración de decenas de milicias dentro de las Fuerzas Armadas iraquís, aunque todavía se enfrenta con reservas y cierto grado de desconfianza por las mismas, informó EFE.
¿Por qué Estados Unidos había intervenido militarmente a Irak?

Hay dos intervenciones militares estadounidenses en territorio iraquí que han marcado la historia de Bagdad. La primera se remonta a 2003, cuando el ejercito de Estados Unidos invadió el país con el argumento de que, el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, es decir, químicas, biológicas o nucleares, y representaba una amenaza inminente para la seguridad internacional.

George W. Bush y sus aliados, como el Reino Unido, afirmaron que Irak incumplía las resoluciones de la ONU al ocultar arsenales prohibidos. Washington aseguró que había posibles conexiones entre el gobierno iraquí y Al Qaeda, la organización terrorista liderada por Osama Bin Laden, acusada de provocar los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Debido a esto, el gobierno estadounidense buscaba derrocar a Saddam Hussein, quien tenía historial en violaciones a los derechos humanos contra la población civil iraquí y la inestabilidad de la región por el intento de Irak de invadir Kuwait en 1991, que provocó la Guerra del Golfo.

Entre 2003 y 2011, después de la caída de Hussein, el país cayó en una larga etapa de violencia sectaria, atentados y resistencia armada contra las tropas extranjeras y el nuevo gobierno iraquí. Hasta que Washington ordenó la salida oficial de sus fuerzas militares del territorio, poniendo fin temporal a la misión de combate directa.
Más tarde se demostró que no había pruebas de las presuntas armas de destrucción masiva. Presuntamente, las motivaciones reales respondían a una trasnformación política de la región e instaurar un gobierno afín a los intereses de occidente.
Regreso de las tropas de Washington a Bagdad
En 2014, Bagdad entró en una crisis extrema marcada por la violenta ofensiva y expansión del grupo yihadista del Estado Islámico, también conocido como ISIS, quien conquistó Mosul, la segunda ciudad más poblada del país, así como otras áreas en el norte y oeste de Irak, aprovechando la debilidad de las fuerzas de seguridad iraquíes.

A finales de junio de 2014, ISIS anunció la creación de un califato (sistema de gobierno político y religioso del islam dirigido por un líder supremo llamado califa), bajo el mando de Abu Bakr al-Baghdadi, abarcando cerca de 88 mil kilómetros cuadrados entre Siria e Irak.

El califato de al-Baghdadi gobernó a alrededor de 8 millones de personas, a quienes se les impusieron leyes exremistas del islam. Ordenó y dirigió ejecuciones sistemáticas, decapitaciones, esclavitud sexual, torturas y el genocidio de la minoría yazidí en Irak.
En ese año, el ejercito estadounidense volvió a Irak en una colación internacional para combatir al grupo ante la inminente caída del Estado iraquí. El presidente de ese entonces, Barack Obama, autorizó bombardeos y formó una coalición internacional de decenas de países para combatir militarmente al grupo terrorista, además de suministrar
armas a las fuerzas kurdas.
La coalición liderada por Estados Unidos brindó un amplio apoyo a las Fuerzas de Seguridad Iraquíes (FSI) mediante entrenamiento, inteligencia y personal. En 2017 ISIS había perdido territorio en Irak y para 2019 Al-Baghdadi se suicidaría al detonar un chaleco bomba durante una incursión de las fuerzas estadounidenses en Siria.

Irak busca la salida definitiva de Estados Unidos de su país
En 2020, el parlamento iraquí exigió la retirada de las tropas estadounidenses tras el asesinato del subjefe iraquí de las Unidades de Movilización Popular y líder popular iraní, Qasem Soleimani, en un ataque aéreo de Washington.
Soleimani era considerado el estratega más poderoso de Irak y comandaba la Fuerza Quds, el brazo de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria de Irán, quien demás de ayudar contra las fuerzas de ISIS, estableció un “Eje de resistencia” entre milicias de la región.
El gobierno oficial de Irak y sus facciones chiítas aliadas aceptaban y colaboraban estrechamente con Soleimani, aunque su figura generaba una profunda división y rechazo en otros sectores, especialmente aliados de Estados Unidos e Israel que se oponían a los intereses de Teherán.

Durante 2020, Reino Unido, Alemania y Canadá redujeron el tamaño de las tropas en Irak, aunque otros países como Francia, Australia y Estados Unidos decidieron permanecer e irse paulatinamente después de que la Organización de las Naciones Unidas estimara que seguían activos más de 10 mil combatientes de ISIS en Irak y Siria.
En 2021 terminó la coalición internacional militar en Irak, sin embargo, las fuerzas de Estados Unidos permanecieron en Bagdad para asesorar, entrenar y asistir a las Fuerzas de Seguridad Iraquíes contra el Estado Islámico. Fue hasta 2024 que se acordó que Washington saldría paulatinamente de sus bases en iraquíes, hasta tener presencia solo en la región autónoma de Kurdistán. Este 30 de septiembre finalmente se llevó a cabo la salida total de Estados Unidos.
