En una jornada marcada por la volatilidad geopolítica y económica, el precio del oro registró un incremento del 1% este martes, consolidando su posición como el activo refugio por excelencia. El metal precioso alcanzó una cotización al contado de 5,189.24 dólares por onza, impulsado principalmente por un alivio en las expectativas inflacionarias globales y una corrección en el mercado de energéticos.
Este movimiento alcista se produce en un contexto donde los temores sobre una espiral inflacionaria comenzaron a remitir tras la notable caída del petróleo. El retroceso en los precios del crudo fue impulsado por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que el conflicto bélico en Oriente Medio podría “terminar pronto”. Estas palabras inyectaron un optimismo cauteloso en los mercados, desplazando el capital hacia metales preciosos ante la incertidumbre sobre el futuro de la política monetaria.
Factores técnicos detrás de la subida: Dólar y Bonos del Tesoro
Además del factor geopolítico, la estructura financiera estadounidense jugó un papel crucial en el desempeño del metal amarillo. Durante la sesión de este martes, se observó una debilidad del dólar estadounidense y una baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro, factores que tradicionalmente actúan de manera inversamente proporcional al precio del oro.

Cuando el rendimiento de los bonos cae, el costo de oportunidad de poseer oro —un activo que no devenga intereses— disminuye, haciéndolo más atractivo para los inversores internacionales. A las 08:44 GMT, los futuros del oro estadounidense para entrega en abril reflejaban este sentimiento con un avance del 1.9%, situándose en 5,199.70 dólares.

El refugio ante la tensión Irán-Israel
Pese a los mensajes de paz, la memoria reciente de la nueva escalada militar entre Israel e Irán mantiene viva la demanda de activos de protección. Los analistas coinciden en que, aunque el oro ganó terreno hoy por la distensión, su valor base sigue sostenido por la inestabilidad en el Golfo. Si la guerra se prolonga o surgen nuevos frentes de combate, el metal podría buscar nuevos máximos históricos por encima de la resistencia actual.
“Tire y afloja”: incertidumbre en la compra
No obstante, el camino al alza para el oro no está libre de obstáculos. El avance se ha visto limitado periódicamente por la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Los inversores mantienen la cautela ante posibles ajustes en las tasas de interés, ya que una postura más agresiva de la Fed para controlar la economía podría fortalecer nuevamente al dólar y presionar los precios del metal a la baja.
La dualidad entre el oro como refugio geopolítico y su sensibilidad a los tipos de interés genera un escenario de “tire y afloja”. Por un lado, la incertidumbre en Oriente Medio impulsa las compras; por otro, el miedo a que la inflación no ceda lo suficiente obliga a los bancos centrales a mantener las tasas elevadas, limitando el potencial alcista del lingote.


Oro a nivel récord
La dinámica actual sugiere que el oro ha entrado en una fase de consolidación en niveles récord. La proyección a corto plazo dependerá estrictamente de la veracidad en las negociaciones de paz en Oriente Medio y de los datos de empleo en Estados Unidos que se publiquen al cierre del trimestre. Si el petróleo continúa su senda descendente y las tensiones militares se disipan realmente, podríamos ver una toma de utilidades que estabilice el precio cerca de los 5,000 dólares. Sin embargo, en un mundo donde el riesgo geopolítico es la nueva constante, el oro parece haber establecido un nuevo piso psicológico muy por encima de los promedios históricos de años anteriores.
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