La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, registró su propia voz ante la oficina europea de patentes con el objetivo de protegerse de eventuales clones y montajes de Inteligencia Artificial, de los cuales ha sido víctima.
“Io sono Giorgia Meloni” o “Yo soy Giorgia Meloni”, es la frase con la que la política ultraderechista “patentó” su voz con un audio de 4 segundos ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Archivó su voz, las inflexiones de su timbre y sus particularidades para protegerla de posibles copias.
Meloni se ha mostrado preocupada por los riesgos de la IA y ha denunciado algunos montajes de los que ha sido víctima, como cuando circularon por redes sociales fotografías de una mujer en ropa interior con su rostro.


Aunque la primera ministra comentó estos fotomontajes con ironía, bromeando con que “la habían mejorado mucho”, aprovechó la ocasión para alertar que los deepfake son “una herramienta peligrosa porque pueden engañar, manipular y afectar a cualquiera”.
Yo puedo defenderme pero muchos otros no. Por eso debe seguirse siempre una regla: verificar antes de creer y creer antes de compartir. Porque hoy me ha pasado a mi; mañana puede ocurrirle a cualquiera”, subrayó.
Un mes después, el Gobierno italiano aprobó dos decretos para regular la IA distinguiendo las falsificaciones y estipulando su uso en el sector educativo y por los cuerpos de seguridad.
¿Qué otras personas se han amparado ante la IA?

Además de la primera ministra de Italia, algunas figuras públicas han recurrido a mecanismos legales para proteger elementos de su identidad y evitar que sean utilizados sin autorización por la IA generativa.

Taylor Swift, por ejemplo, solicitó en Estados Unidos el registro de frases habladas por ella, entre ellas “Hey, it’s Taylor Swift”, además de una imagen asociada con su identidad. Matthew McConaughey también obtuvo registros de marca relacionados con su voz y la frase “Alright, alright, alright”.
Otros casos han llegado directamente a los tribunales. En Japón, el actor de voz Kenjiro Tsuda demandó por el uso de una voz generada con IA que imitaba la suya. Un tribunal de Tokio reconoció que la voz puede formar parte de la identidad protegida de una persona y consideró que su uso comercial podía vulnerar sus derechos.
En México, una reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor y a la Ley Federal del Trabajo fue aprobada para establecer protecciones para artistas intérpretes y ejecutantes frente a la clonación o suplantación de su voz e imagen mediante inteligencia artificial, y contempla que determinados usos de estas réplicas digitales requieren autorización previa y por escrito.
