Una serie de casos fatales puso en alerta a las autoridades de salud en Hermosillo, Sonora. Hasta este 5 de abril de 2026, la Fiscalía General de Justicia del Estado documentó la muerte de seis personas relacionadas con la administración de los denominados “sueros vitaminados” por vía intravenosa.
Según los reportes, las víctimas presentaron complicaciones críticas tras someterse a estos procedimientos en establecimientos privados, lo que detonó una investigación sobre la seguridad de esta tendencia creciente.
¿Qué contienen los “sueros vitaminados”?
Este fenómeno, popularizado en espacios conocidos como “IV Bars”, ofrece mezclas de vitaminas, minerales y nutrientes disueltos en soluciones salinas.
Aunque la mercadotecnia detrás de estas terapias promete beneficios inmediatos para el bienestar, la realidad clínica en la entidad arroja un saldo de 106 casos de infecciones asociadas a la atención de la salud en lo que va del año, entre las que destacan afecciones del torrente sanguíneo, neumonías e infecciones urinarias.


¿Cuáles son los riesgos clínicos de la terapia invasiva sin control?
La administración de sustancias por vía intravenosa es la forma más rápida de introducir nutrientes al cuerpo, pero su uso médico legítimo se reserva para pacientes con deshidratación severa, infecciones graves o incapacidad para absorber alimentos. Sin embargo, la aplicación de sueros vitaminados en personas sanas carece de evidencia científica que respalde su eficacia y, por el contrario, eleva el riesgo de sufrir flebitis, coágulos sanguíneos o daños orgánicos en individuos con hipertensión.
Los expertos advierten que la aplicación rápida de estas soluciones puede provocar mareos, desmayos e incluso malestar estomacal crónico. Además, existe el peligro latente de una sobredosis de vitaminas o interacciones medicamentosas no supervisadas.
La falta de esterilidad en locales no certificados incrementa la posibilidad de introducir bacterias directamente al flujo sanguíneo, lo que desencadena infecciones sistémicas que pueden resultar letales.
Establecimientos bajo escrutinio y falta de equipo
Uno de los mayores focos de preocupación para las autoridades es que estos procedimientos ocurren con frecuencia fuera de hospitales o clínicas acreditadas. Muchos de estos locales no cuentan con el equipo de reanimación o el personal capacitado para responder ante una emergencia anafiláctica o un choque cardiogénico derivado de la aplicación del suero.

La Fiscalía General de Justicia del Estado informó que los fallecidos presentaron cuadros de deterioro acelerado después del procedimiento. Pese a la gravedad de los hechos, hasta el momento las autoridades sanitarias no emiten un posicionamiento oficial ni detallan la composición química exacta de las sustancias que provocaron los decesos en los últimos días.
Advierten ante la tendencia “IV Bar”
Aunque los prestadores de estos servicios aseguran que las terapias son seguras para la mayoría, la comunidad médica insiste en que no hay razón para someterse a un tratamiento invasivo sin una recomendación profesional. El uso indiscriminado de “sueros vitaminados” puede derivar en síntomas de depresión e insomnio, según reportes recientes, además de la inflamación dolorosa de las venas por una técnica de inserción inadecuada.
La Secretaría de Salud estatal mantiene bajo monitoreo los reportes de infecciones del torrente sanguíneo, mientras que la investigación judicial busca deslindar responsabilidades entre los propietarios de los centros de “bienestar” involucrados.
