La Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado de la República ratificó el cese de operaciones definitivo del salón de belleza ubicado en sus instalaciones.
Dicha determinación fue comunicada por el presidente del órgano directivo, Ignacio Mier Velazco, tras concluir una sesión privada de trabajo con los coordinadores de los diversos grupos parlamentarios.
Durante una conferencia de prensa, el legislador por Morena precisó que el cierre obedece estrictamente a los intereses institucionales de la Cámara Alta.
Según el reporte oficial, el espacio habilitado para servicios estéticos operaba bajo condiciones de infraestructura básica y limitada, lo que motivó su desalojo inmediato para liberar el área física que ocupaba dentro del recinto legislativo.
El desmantelamiento de la infraestructura
Mier Velazco detalló el inventario de lo que constituía el salón de belleza del Senado, ya que, acuerdo con la inspección, el equipo se reducía a un solo sillón, un mueble lavacabezas y un espejo.
Las piezas, calificadas por el senador como materiales reciclados de legislaturas anteriores, fueron trasladadas a los almacenes generales de la institución para su resguardo.

Respecto a las herramientas de trabajo especializadas, el presidente de la Jucopo aclaró que los utensilios de peluquería no formaban parte del patrimonio de la federación.
El equipo era propiedad de la prestadora de servicios, quien asistía a las instalaciones de manera intermitente.
“El resto de los utensilios los traía la persona que dignamente se ganaba su sueldo y que fue finalmente victimizada y no tenía nada que ver. Una madre que trabaja, que se gana honestamente el ingreso para su familia, dejó de recibir el apoyo económico que salía de la bolsa del dinero, de la bolsa del monedero de las senadoras”, sostuvo.
Costos y operatividad en el recinto
El legislador informó que el salón abría sus puertas únicamente los martes y miércoles, días establecidos para las sesiones ordinarias. El resto de la semana, la oficina permanecía sin actividad.

En cuanto a las tarifas, los precios registrados oscilaban entre los 100 y los 500 pesos por servicio.
Ignacio Mier enfatizó que el uso de estas instalaciones no correspondía a un mandato institucional ni a una prestación obligatoria, sino que derivaba de la voluntad individual de las integrantes del Senado.
“Era decisión individual de cada una de las senadoras de los grupos parlamentarios de hacer uso de sus servicios. El servicio lo ofrecía esta persona los días de sesión solamente, martes y miércoles. El resto de los días permanecía cerrado”, expuso.
Justificación de la clausura definitiva
El argumento central para la desaparición de la peluquería interna radica en el fortalecimiento de la imagen pública de la Cámara de Senadores..
“Aquí no hay decisiones personales, es lo que le conviene a la institución. Y a la institución, que es una de las instituciones más importantes, el Senado mexicano, le interesa que se hable de cuestiones legislativas. Y con eso doy por terminado el tema”, sostuvo.
RB
